EL TERCER DOCUMENTO, PARTE DE LOS LIBROS DEL SALVADOR
[El fragmento interpuesto]
[233b] Y aquellos que son dignos de los Misterios que habitan en el Inefable, es decir, de aquellos que no procedieron hacia afuera, llegan a estar ante el Primer Misterio y de acuerdo con la semejanza y la igualdad con la Palabra —para que podáis comprenderlo—, de modo que ellos son los Miembros del Inefable: cada uno según la dignidad de su gloria; la cabeza según la dignidad de la cabeza, el ojo según la dignidad de los ojos, el oído según la dignidad de los oídos, y así también los demás Miembros.
De modo que resulta manifiesto que hay muchos miembros, pero un solo cuerpo. Esto lo digo como ejemplo, mediante una comparación basada en la igualdad; pero en verdad no se trata de una forma, ni he manifestado la Palabra en su realidad verdadera, sino el Misterio del Inefable y cada miembro [234a] que está en él, según la Palabra con la que lo he comparado: es decir, aquellos que habitan en el Misterio del Inefable con aquellos que habitan en él, y los tres Espacios que están después de ellos, conforme a los Misterios de cada uno de todos estos, en verdad.
Yo soy el Tesoro de todos ellos; este junto al cual no existe ningún otro Tesoro, este que no tiene lo suyo propio en el Mundo. Sin embargo, existen palabras apropiadas, existen misterios y existen Lugares.
Por tanto, bienaventurado es aquel que llevó los Misterios al exterior. Y dios es aquel que encontró las palabras de los misterios del segundo Espacio, que está en el Medio. Y salvador es aquel que encontró las palabras de los misterios, junto con las palabras del tercer Espacio, que está en el interior; él supera al Universo y es aceptable para aquellos que llegan a existir en ese tercer Espacio, porque el Misterio en el que llegan a existir, junto con aquello en lo que permanecen, lo recibe. Por esto, pues, él es igual a ellos.
También es igual a ellos aquel que encontró las palabras de los misterios que os escribí mediante una comparación, porque ellos son los miembros del Inefable.
En verdad os digo: aquel que encontró las palabras de esos misterios en la verdad de Dios, ese hombre es, en verdad, el Primero, y es igual a él a causa de esas palabras y de los misterios. Y también el Universo llegó a existir por causa de ese Primero. Por esto, aquel que encontró las palabras de esos misterios es igual al Primero.
Porque este es el conocimiento de la comprensión del Inefable, acerca del cual os hablé hoy.
[235a] Jesús continuó también con su discurso y dijo a sus discípulos:
«Cuando yo vaya hacia la Luz, predicad a todo el mundo. Decidles:
“No dejéis de buscar día y noche, y no os detengáis hasta que encontréis los misterios del Reino de la Luz, aquellos que os purificarán y os convertirán en luz pura, y os llevarán al Reino de la Luz.
Decidles: Renunciad a este mundo entero, con toda la materia que hay en él y con todas sus preocupaciones y todos sus pecados; en una palabra, renunciad a toda su forma de vida, para que seáis dignos de los misterios de la Luz y seáis liberados de todos los castigos que existen en los juicios.
Decidles: Renunciad a las murmuraciones, para que seáis dignos de los misterios de la Luz y seáis liberados del fuego del rostro de un perro.
Decidles: Renunciad a escuchar [las murmuraciones], para que seáis dignos de los misterios de la Luz [235b] y seáis liberados de los juicios del rostro de un perro.
Decidles: Renunciad a las disputas, para que seáis dignos de los misterios de la Luz y seáis liberados de los castigos de Ariel.
Decidles: Renunciad a las falsas calumnias, para que seáis dignos de los misterios de la Luz y seáis liberados de los ríos de fuego del rostro de un perro.
Decidles: Renunciad a los falsos testimonios, para que seáis dignos de los misterios de la Luz y escapéis, y seáis liberados del río de fuego del rostro de un perro.
Decidles: Renunciad a las jactancias y al orgullo, para que seáis dignos de los misterios de la Luz y seáis liberados de los pozos de fuego de Ariel.
Decidles: Renunciad a la glotonería [el amor propio, según el manuscrito], para que seáis [236a] dignos de los misterios de la Luz y seáis liberados de los juicios de Amente.
Decidles: Renunciad a la charlatanería, para que seáis dignos de los misterios de la Luz y seáis liberados del fuego de Amente.
Decidles: Renunciad a las malas artimañas, para que seáis dignos de los misterios de la Luz y seáis liberados de los castigos que están en Amente.
Decidles: Renunciad al deseo de tener la mayor parte, para que seáis dignos de los misterios de la Luz y seáis liberados de los ríos de llamas del rostro de un perro.
Decidles: Renunciad al amor por el mundo, para que seáis dignos de los misterios de la Luz y seáis liberados del vestido de alquitrán y fuego del rostro de un perro.
Decidles: Renunciad a los robos, para que seáis dignos de los misterios de la Luz y seáis liberados de los ríos [236b] de llamas de Ariel.
Decidles: Renunciad a las palabras maliciosas, para que seáis dignos de los misterios de la Luz y seáis liberados de los castigos de los ríos de llamas.
Decidles: Renunciad a las maldades, para que seáis dignos de los misterios de la Luz y seáis liberados de los mares de fuego de Ariel.
Decidles: Renunciad a la falta de misericordia, para que seáis dignos de los misterios de la Luz y seáis liberados de los juicios de los rostros de los dragones.
Decidles: Renunciad a la ira, para que seáis dignos de los misterios de la Luz y seáis liberados de los ríos de llamas de los rostros de los dragones.
Decidles: Renunciad a las maldiciones, para que seáis dignos de los misterios de la Luz y seáis liberados del fuego de los mares de los rostros de los dragones.
Decidles: Renunciad a la blasfemia, para que seáis dignos [237a] de los misterios de la Luz y seáis liberados de los mares hirvientes de los rostros de los dragones.
Decidles: Renunciad a los robos, para que seáis dignos de los misterios de la Luz y seáis liberados de Ialtabaoth.
Decidles: Renunciad a la difamación, para que seáis dignos de los misterios de la Luz y seáis liberados de los ríos de fuego del rostro de un león.
Decidles: Renunciad a las peleas y las discusiones, para que seáis dignos de los misterios de la Luz y seáis liberados de los ríos hirvientes de Ialtabaoth.
Decidles: Renunciad a la ignorancia, para que seáis dignos de los misterios de la Luz y seáis liberados de los servidores de Ialtabaoth, junto con los fuegos de los mares.
Decidles: Renunciad a las vilezas, para que seáis dignos de los misterios de la Luz y seáis liberados de todos los demonios de Ialtabaoth, junto con todos sus castigos.
Decidles: Renunciad a la insensatez, para que seáis dignos de los misterios de la Luz y seáis liberados de los mares hirvientes de alquitrán de Ialtabaoth.
Decidles: Renunciad a los adulterios, para que seáis dignos de los misterios de la Luz y seáis liberados de los mares de azufre y alquitrán del rostro de un león.
Decidles: Renunciad a los asesinatos, para que seáis dignos de los misterios de la Luz y seáis liberados del Gobernante del rostro de cocodrilo, aquel que está en el frío, en la primera cámara que se encuentra en la Oscuridad exterior.
Decidles: Renunciad a la falta de misericordia y a la impiedad, para que seáis dignos de los misterios de la Luz y seáis liberados de los Gobernantes de la Oscuridad exterior.
Decidles: Renunciad a la impiedad [238a] y seáis dignos de los misterios de la Luz, y seáis liberados del llanto y del rechinar de dientes.
Decidles: Renunciad a la hechicería, para que seáis dignos de los misterios de la Luz y seáis liberados del gran frío, junto con el granizo de la Oscuridad exterior.
Decidles: Renunciad a las blasfemias, para que seáis dignos de los misterios de la Luz y seáis liberados de todos los castigos del gran dragón de la Oscuridad exterior.
Decidles: Renunciad a la enseñanza del error, para que seáis dignos de los misterios de la Luz y seáis liberados de todos los castigos del gran dragón de la Oscuridad exterior.
Decid a aquellos que enseñan doctrinas de error, y a todos los que aprenden por medio de ellos:
“¡Ay de vosotros! Porque si no os arrepentís y abandonáis vuestro error, iréis a los castigos del gran dragón, junto con la Oscuridad exterior, que es extremadamente cruel. Y no os arrojarán al Mundo por toda la eternidad, sino que quedaréis sin existencia fuera de él.
Decid a aquellos que abandonen la enseñanza de la verdad del Primer Misterio:
“¡Ay de vosotros! Porque vuestro castigo es peor que el de todos los hombres. Permaneceréis en el gran frío, en el hielo y el granizo, en medio del dragón, junto con la Oscuridad exterior. Y no os arrojarán al Mundo desde esta hora y por toda la eternidad, sino que quedaréis petrificados en ese lugar.
Y cuando tenga lugar la disolución del Universo, seréis consumidos y desapareceréis, y quedaréis sin existencia por toda la eternidad.”»
Di también a los hombres [239a] del Mundo: «Sed serenos y recibid los misterios de la Luz, e id a lo alto, al reino de la Luz. Decidles: “Practicad el amor al prójimo y sed dignos de los misterios de la Luz, e id a lo alto, al reino de la Luz”. Decidles: “Sed humildes y recibid los misterios de la Luz, e id a lo alto, al reino de la Luz”. Decidles: “Sed pacíficos y recibid los misterios de la Luz, e id a lo alto, al reino de la Luz”. Decidles: “Sed misericordiosos y recibid los misterios de la Luz, e id a lo alto, al reino de la Luz”. Decidles: “Dad limosnas y recibid los misterios de la Luz, e id a lo alto, al reino de la Luz”. Decidles: [239b] “Atended a los pobres, a los enfermos y a los paralíticos, y recibid los misterios de la Luz, e id a lo alto, al reino de la Luz”. Decidles: “Amad a Dios y recibid los misterios de la Luz, e id a lo alto, al reino de la Luz”. Decidles: “Sed justos y recibid los misterios, e id a lo alto, al reino de la Luz”. Decidles: “Sed buenos y recibid los misterios, e id a lo alto, al reino de la Luz”. Decidles: “Renunciad al Universo y recibid los misterios de la Luz, e id a lo alto, al reino de la Luz”.
Estos son todos los caminos y sus límites para aquellos que son dignos de los misterios de la Luz. Por tanto, a quienes hayan hecho esta renuncia, dadles los misterios de la Luz y no se los ocultéis en absoluto, aunque sean pecadores y hayan cometido toda clase de pecados y de transgresiones. Todo esto es lo que os dije acerca del Mundo: que se volvieran y se arrepintieran, y que aceptaran la sumisión que ahora os digo. Dadles los misterios del reino de la Luz; no se los ocultéis en absoluto, porque a causa de los pecados traje los misterios al Mundo, para perdonar todos los pecados que cometieron desde el principio. Por eso os dije anteriormente: “No he venido a llamar a los justos”. Ahora, por tanto, he traído los misterios para que perdonen los pecados de todos y los lleven al reino de la Luz; pues los misterios [240b] son el don gratuito del Primer Misterio, para borrar los pecados y las transgresiones de todos los pecadores».
Sucedió, pues, que Jesús, después de terminar de decir estas palabras a sus discípulos, María se acercó y dijo al Salvador:
«Mi Señor, supongamos que existe un hombre justo, completo en toda justicia, y que ese hombre no tiene pecado alguno. A uno así, ¿lo atormentarán con los castigos y los juicios, o no? ¿O, por el contrario, llevarán a ese hombre al reino de los cielos, o no?»
El Salvador respondió y dijo a María:
«Un hombre justo, completo en toda justicia, que nunca haya cometido pecado alguno y que jamás haya recibido un misterio de la Luz: cuando llegue el momento de salir del cuerpo, inmediatamente vendrán los Receptores de una de las grandes Triple Potencias, aquellos en quienes hay una grandeza, y arrebatarán el alma de ese hombre de los Receptores de los Contendientes. Pasarán tres días recorriendo con ella todas las creaciones del Mundo.
Después de los tres días, la llevarán al Caos y la harán pasar por todos los castigos de los juicios, y la enviarán a todos los juicios. Los fuegos del Caos no acostumbran a atormentarla mucho, sino que solo la afligen parcialmente y durante un corto tiempo. Y enseguida tendrán misericordia de ella, la sacarán de los Caos y la conducirán por el camino del Medio, a través de todos aquellos Gobernantes.
No la castigarán con sus crueles juicios, sino que los fuegos de sus lugares la afligirán parcialmente. Y cuando la lleven al Lugar de Iakhthanabas, el despiadado, tampoco podrán castigarlo con sus malos juicios; pero él la retendrá durante un corto tiempo, mientras el fuego de sus castigos la aflige parcialmente. [242a] También en esos lugares tendrán pronto misericordia de ella.
Y no la sacarán de los Eones, para que los Gobernantes de sus Eones no la arrebaten en los firmamentos; sino que la conducirán por el camino de la luz del sol y la llevarán hasta la Virgen de la Luz, hasta que ella la examine y descubra que está libre de pecado. Pero ella no hará que la lleven a la Luz, porque el signo del reino del Misterio no le corresponde. En cambio, la sellará con un sello excelente y hará que la arrojen al cuerpo entre los Eones de la justicia; este cuerpo está destinado a llegar a ser bueno, y a encontrar el signo de los misterios de la Luz, y a heredar el reino de la Luz por toda la eternidad.
Si ese hombre peca una, dos o tres veces, también lo rechazarán al Mundo, según la clase de pecados que haya cometido. De estos tipos de pecados os hablaré cuando haya terminado de hablaros acerca de la Distribución del Universo.
Pero, en verdad, en verdad os digo: aunque un hombre sea justo y no haya cometido pecado alguno, es imposible llevarlo al reino de la Luz, porque el signo del reino de los misterios no le corresponde. En una palabra, es imposible llevar el alma a la Luz sin los misterios del reino de la Luz.»
Sucedió, por tanto, que, después de que Jesús hubo terminado de decir estas palabras a sus discípulos, se adelantó Juan y dijo:
—Mi Señor, entonces, si un hombre es un pecador, un transgresor de la ley, completamente entregado a toda clase de iniquidad, y abandona todas esas cosas a causa del reino de los cielos, y renuncia a todo el mundo y a todo lo que hay en él; y desde el principio le damos los misterios de la Luz, los que están en el primer Espacio, en la parte exterior; y cuando ha recibido los misterios, después de algún tiempo vuelve atrás y transgrede, y después de esto vuelve a apartarse de todo pecado; y vuelve a renunciar a todo el mundo y a todo lo que hay en él, y viene también y llega a un gran arrepentimiento; y sabemos con certeza que desea a Dios; y le damos el segundo misterio del primer Espacio, los que están en la parte exterior.
Del mismo modo, también vuelve a transgredir y vuelve a caer en los pecados del mundo; y después de esto vuelve a apartarse de los pecados del mundo, y además renuncia a todo el mundo y a todo lo que hay en él; y además llega a un gran arrepentimiento; y sabemos con certeza que no está actuando con hipocresía; y volvemos a darle los misterios del principio, los que están en el primer Espacio, en la parte exterior.
Del mismo modo, vuelve a pecar y cae en toda clase de pecado. ¿Quieres que lo perdonemos hasta siete veces y que le demos los misterios, los que están en el primer Espacio, en la parte interior, hasta siete veces, o no?
Respondió el Salvador y dijo a Juan:
—No solo perdonadlo hasta siete veces, sino que, en verdad, os digo: perdonadlo hasta setenta veces siete.
Y dadle cada vez los misterios del principio, los que están en el primer Espacio, en la parte exterior. Quizá, en efecto, ganéis el alma de ese hermano y él herede el reino de la Luz.
Por eso, cuando me preguntasteis una vez, diciendo: «Cuando nuestro hermano peque contra nosotros, ¿quieres que lo perdonemos hasta siete veces?», os respondí y os dije en una parábola: «No solo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete».
Ahora, por tanto, perdonadlo muchas veces y dadle cada vez los misterios que están en la parte exterior, los que están en el primer Espacio. Quizá, en efecto, ganéis el alma de ese hermano y él herede el reino de la Luz.
En verdad, en verdad os digo: quien dé vida a una sola alma y la libere, además de la gloria que tiene en el reino de la Luz, recibirá otra gloria a causa del alma que ha liberado. De modo que quien libere a muchas almas, además de la gloria que tiene en el reino de la Luz, recibirá otra multitud de glorias a causa de las almas que ha liberado.
Después de que el Salvador hubo dicho estas cosas, Juan se adelantó y dijo:
—Mi Señor, ten paciencia conmigo mientras te pregunto, porque a partir de ahora voy a comenzar a preguntarte acerca de todo, acerca de la manera en que debemos predicar a los hombres.
Por tanto, si ese hermano, cuando le doy un misterio entre los misterios del principio, los que están en el primer Espacio, en la parte exterior, y cuando le doy muchos misterios, no hace lo que es digno del reino de los cielos, ¿quieres que lo hagamos pasar a los misterios del segundo Espacio, quizá así ganemos el alma de ese hermano y él se vuelva, se arrepienta y herede el reino de la Luz? ¿Quieres que lo hagamos pasar a los misterios que están en el segundo Espacio, o no?
Pero el Salvador respondió y dijo a Juan:
—Si un hermano no es hipócrita, sino que desea a Dios verdaderamente, y después de que le hayáis dado muchas veces los misterios del principio, esto es, a causa de la fuerza de los elementos del Destino, no ha hecho lo que es digno de los misterios del reino de la Luz, perdonadlo, hacedlo pasar y dadle el primer misterio que está en el segundo Espacio. Quizá así ganéis el alma de ese hermano.
Y si, después de no haber hecho lo que es digno de los misterios de la Luz, vuelve a transgredir y cae en toda clase de pecado, y después de esto vuelve, llega a un gran arrepentimiento, renuncia a todo el mundo y abandona todos los pecados del mundo, y sabéis con certeza que no está actuando con hipocresía, sino que desea verdaderamente a Dios, volved a perdonarlo, hacedlo pasar hacia el interior y dadle el segundo misterio del segundo Espacio del Primer Misterio. Quizá así ganéis el alma de ese hermano y él herede el reino de la Luz.
Y también, si no hace lo que es digno de los misterios y vuelve a caer en la transgresión y en toda clase de pecado, y después de esto vuelve, llega a un gran arrepentimiento, renuncia a todo el mundo y a todo lo que hay en él, abandona los pecados del mundo, y sabéis verdaderamente que no está actuando con hipocresía, sino que desea al Dios de la verdad, volved a perdonarlo y recibid su arrepentimiento, porque la compasión de la misericordia es el Primer Misterio.
Hacedlo pasar también hacia el interior y dadle los tres misterios, uno después de otro, en el segundo Espacio del Primer Misterio.
Pero si ese hombre vuelve a transgredir y cae en todo pecado, no lo perdonéis desde ese momento, ni recibáis su arrepentimiento, sino que dejad que esté entre vosotros como un escándalo y como un transgresor. Porque, en verdad, os digo que esos tres misterios serán para él un testimonio hasta su último arrepentimiento, y desde ese momento ya no tendrá arrepentimiento.
En verdad, os digo que, desde ese momento, su alma no será devuelta al mundo que está en lo Alto, sino que su morada estará en la morada del dragón de las Tinieblas exteriores.
[246b] Porque acerca de las almas de hombres de esta clase os dije una vez en una parábola:
«Cuando tu hermano peque contra ti, repréndelo entre tú y él a solas. Si te escucha, habrás ganado a tu hermano. Si no te escucha, lleva contigo a otro; y si no escucha al otro, llévalo ante la iglesia; y si no escucha a los demás, considéralo entre vosotros como un escándalo».
Y esto significa: si no resulta provechoso para él el primer misterio, dale el segundo; y si no resulta provechoso para él el segundo, dale los tres uno tras otro, es decir, la iglesia; y si no resulta provechoso para él el tercer misterio, considéralo entre vosotros como un escándalo y como un transgresor.
Y la palabra que os dije una vez, de que por el testimonio de dos, hasta tres testigos, toda palabra quedará establecida, significa que esos tres misterios serán un testimonio para él hasta su último arrepentimiento.
Y en verdad os digo: cuando ese hombre se arrepienta, sin tener ya ningún misterio que pueda perdonarle sus pecados, ni habiendo recibido ellos su arrepentimiento, ni habiéndolo escuchado en ninguno de los misterios, excepto en el primer misterio del Primer Misterio junto con el misterio del Inefable, solo estos son los que recibirán de él el arrepentimiento de ese hombre y perdonarán sus pecados, porque esas compasiones de misericordia son los Misterios que perdonan en todo momento.
Después de que el Salvador hubo dicho estas cosas, Juan continuó y dijo al Salvador:
—Mi Señor, entonces, si un hermano es un gran pecador, y ha renunciado a todo el mundo y a todo lo que hay en él, a todos sus pecados y a todas sus preocupaciones, y nosotros lo hemos puesto a prueba y hemos comprobado que no actúa con engaño ni hipocresía, sino que desea llegar a la verdad, y vosotros sabéis que es digno de los misterios del segundo Espacio o del tercero, ¿quieres que una sola vez le demos uno de los misterios del segundo Espacio o del tercero, aunque todavía no haya recibido ningún misterio del reino de la Luz? ¿Quieres que se lo demos, o no?
Pero el Salvador respondió y dijo a Juan, en medio de los discípulos:
—Cuando sepáis con certeza que ese hombre ha renunciado a todo el mundo, con todas sus preocupaciones, con toda su vida, con todos sus pecados, y sepáis verdaderamente que no actúa con engaño ni con hipocresía, ni por curiosidad para conocer cómo son los misterios, sino que desea verdaderamente a Dios, a un hombre de esta clase no le ocultéis los misterios, sino dadle de los misterios del segundo Espacio o del tercero.
Y vosotros también comprobaréis de qué misterio es digno; y aquel misterio del que sea digno, dadle, y no se lo ocultéis. Porque, de lo contrario, si se lo ocultáis, seréis culpables de una gran ofensa.
Si se lo dais una vez en el segundo Espacio o en el tercero, y vuelve también a pecar, continuad dándoselo por segunda vez, hasta la tercera vez.
Pero si vuelve a pecar, no continuéis dándoselo, porque esos tres misterios serán para él un testimonio en su último arrepentimiento.
Y en verdad os digo: quien vuelva a dar un misterio a ese hombre en el segundo Espacio o en el tercero será culpable de una gran ofensa. Pero dejad que esté entre vosotros como transgresor y como escándalo.
Y en verdad os digo que, desde ese momento, el alma de ese hombre ya no será devuelta al mundo, sino que su morada estará en medio de la boca del dragón de las Tinieblas exteriores, el lugar del llanto y del rechinar de dientes.
Y cuando llegue la disolución del mundo, su alma quedará petrificada y será consumida por el frío cruel y por el fuego sumamente cruel, y dejará de existir por toda la eternidad.
Pero si, incluso después de esto, llega un momento en que vuelve y renuncia a todo el mundo, con todas sus preocupaciones y todos sus pecados, y llega a una vida grande, con un gran arrepentimiento, sin haber recibido ningún misterio a causa de su arrepentimiento, ni habiendo ellos escuchado su arrepentimiento para tener misericordia de él y recibirlo, y perdonarle sus pecados, excepto el misterio del Primer Misterio y el misterio del Inefable, solo estos son los que recibirán de él el arrepentimiento de ese hombre y perdonarán sus pecados, porque esas compasiones de misericordia son los Misterios, y ellos son el perdón de los pecados en todo momento.
Después de que el Salvador hubo dicho estas cosas, Juan continuó y dijo:
—Mi Señor, permíteme preguntarte y no te enojes conmigo, porque estoy preguntándote acerca de todo con exactitud y con certeza, acerca de la manera en que debemos predicar a los hombres del mundo.
Pero el Salvador respondió y dijo a Juan:
—Pregunta acerca de todo lo que quieras preguntar, y yo te revelaré cada vez más, con libertad, sin parábolas o con exactitud.
Y Juan respondió y dijo:
—Mi Señor, cuando lleguemos predicando y entremos en una ciudad o en una aldea, y los hombres de esa ciudad salgan a nuestro encuentro, y nosotros no sepamos quiénes son, aunque estén llenos de engaño y de gran hipocresía, y nos reciban en su casa deseando poner a prueba los misterios del reino de la Luz, y finjan ante nosotros sumisión y pensemos que desean a Dios, y les demos los misterios del reino de la Luz, y después descubramos que no han hecho lo que es digno del misterio, y sepamos que han fingido ante nosotros y han actuado con engaño, y que incluso han tratado los misterios con burla, llevándolos de un lugar a otro, poniéndonos también a prueba con los misterios, entonces, ¿qué sucederá con hombres de esta clase?
Pero el Salvador respondió y dijo a Juan:
—Cuando entréis en una ciudad o en una aldea, en la casa en la que entréis y donde os reciban, dadles un misterio. Si son dignos, ganaréis sus almas y ellos heredarán el reino de la Luz.
Pero si no son dignos, sino que actúan con engaño hacia vosotros y tratan los misterios también con burla, poniéndoos a prueba mediante los misterios, entonces invocad al Primer Misterio del Primer Misterio, que tiene misericordia de todos.
Decid: «He aquí, el misterio que dimos a estas almas impías y transgresoras de la ley, que no hicieron lo que era digno del misterio; he aquí, hicieron de nosotros objeto de burla. Devuélvenos el misterio y hazlos ajenos al misterio de tu reino por toda la eternidad».
Y sacudid el polvo de vuestros pies como testimonio contra ellos, diciéndoles:
«Vuestras almas se convertirán en polvo como el polvo de vuestra casa».
Y en verdad os digo: en aquella hora volverá a vosotros todo misterio que les hayáis dado, y les serán quitadas todas las palabras y todos los misterios del Lugar en el que habían recibido la figura.
Acerca de los hombres de esta clase os dije una vez en una parábola:
«Cuando entréis en una casa y os reciban en ella, decidles: “La paz sea con vosotros”. Y si son dignos, que vuestra paz venga sobre ellos; pero si no son dignos, que vuestra paz vuelva a vosotros».
Es decir, si esos hombres hacen lo que es digno de los misterios y desean verdaderamente a Dios, dadles los misterios del reino de la Luz.
Pero si están fingiendo ante vosotros y actúan con engaño hacia vosotros, sin que vosotros lo sepáis, y les dais los misterios del reino de la Luz, y después de esto se burlan de los misterios y también os ponen a prueba por medio de ellos, realizad el Primer Misterio del Primer Misterio, y él hará volver a vosotros todos los misterios que les disteis.
Y los hará ajenos a los misterios de la Luz por toda la eternidad.
Y estos hombres de esta clase ya no serán devueltos al mundo desde ese momento. Pero en verdad os digo: su morada estará en medio de la boca del dragón de las Tinieblas exteriores.
Pero si, en un tiempo de arrepentimiento, renuncian a todo el mundo, con todo lo que hay en él, con todos los pecados del mundo, y llegan a someterse completamente a los misterios de la Luz, sin haber oído ningún Misterio, ni haber recibido el perdón de sus pecados excepto por el único misterio del Inefable, aquel que tiene misericordia de todos y perdona los pecados de todos.
Sucedió que, después de que Jesús hubo terminado de decir estas palabras a sus discípulos, María se postró a los pies de Jesús, los besó y dijo:
—Mi Señor, permíteme pedirte algo y no te enojes conmigo.
El Salvador respondió y dijo a María:
—Pregunta aquello que deseas preguntar, y te lo revelaré abiertamente.
Pero María respondió y dijo:
—Mi Señor, entonces, si un hermano bueno (agathos) y virtuoso, a quien hemos llenado de todos los misterios de la Luz, tiene un hermano o un pariente —en una palabra, cualquier otra persona— y esta persona es pecadora e impía, o bien no es pecadora, y esta persona de esta condición sale del cuerpo, y el corazón del hermano bueno está afligido y apenado por él, porque queda sometido a juicios y castigos, ¿qué debemos hacer ahora, mi Señor, para que lo saquen de los castigos y de los juicios que son crueles?
Pero el Salvador respondió y dijo a María:
—Por causa de esta cuestión, por tanto, os dije en otra ocasión; pero escuchad ahora lo que os responderé, para que lleguéis a ser [253a] aquellos que cumplen todo misterio, de modo que os llamen: «Los que han sido perfeccionados en todo misterio».
Ahora bien, respecto de cualquier hombre pecador o que no sea pecador, no solo cuando queráis que lo saquen de los juicios y de los castigos que son crueles, sino también que lo trasladen a un cuerpo destinado a llegar a ser justo, aquel que encontrará los misterios de la Divinidad, irá a lo Alto y heredará el reino de la Luz, haced el tercer misterio del Inefable y decid:
«Retira el alma de estos hombres, de este hombre en quien pensamos en nuestro corazón; sácalo de todo castigo de los Gobernantes y apresúrate rápidamente a llevarlo junto a la Virgen de la Luz».
Y en ese mismo mes, la Virgen de la Luz lo sellará [253b] con un sello más excelente. Y en ese mismo mes, que la Virgen de la Luz lo arroje a un cuerpo destinado a llegar a ser justo y bueno, y él irá a lo Alto y heredará el reino de la Luz.
Pero cuando digáis estas palabras, en verdad os digo: todos los que trabajan en toda la organización de los juicios de los Gobernantes suelen apresurarse, tomar todas esas almas y entregárselas unos a otros, hasta que las llevan ante la Virgen de la Luz. Y la Virgen de la Luz suele sellarlas con un signo del reino del Inefable, y suele entregarlas a sus Receptores; y los Receptores las arrojan a un cuerpo destinado a llegar a ser justo, y destinado a encontrar los misterios de la Luz, hacerse bueno, ir a lo Alto [254a] y heredar el reino de la Luz.
He aquí, pues, aquello que me preguntáis.
María respondió y dijo:
—Entonces, mi Señor, ¿no trajiste realmente los misterios al mundo para que el hombre no muriera con la muerte que le ha sido destinada por los Gobernantes del Destino? Porque si a alguien se le ha destinado morir por la espada, o morir por las aguas, o mediante torturas y tormentos violentos establecidos por las leyes, o mediante otras muertes terribles, entonces no trajiste un misterio al mundo para que el hombre no muriera a manos de los Gobernantes del Destino, sino para que muriera de una muerte repentina y no sufriera ninguna tribulación a causa de esas muertes de tal clase.
Porque somos muchos los que nos persiguen [254b] por causa de ti, y muchos los que nos persiguen por causa de tu nombre, de modo que, cuando nos torturen, podamos pronunciar los misterios y salir inmediatamente del cuerpo sin haber sufrido ninguna tribulación.
El Salvador respondió y dijo a todos sus discípulos:
—A causa de esta cuestión que me preguntáis, ya os hablé en otra ocasión; pero escuchad también lo que os diré ahora. No solo vosotros, sino todo hombre que complete el primer misterio (el Primer Misterio del Inefable; quien, por tanto, haga ese Misterio [M]) y lo complete en sus figuras, con todos sus tipos y sus posiciones, realizándolo realmente y sin salir del cuerpo, después de haber completado ese misterio con su figura, con todos sus tipos, a partir de entonces, cada vez que pronuncie el nombre de ese misterio, será liberado de todo aquello que le haya sido destinado por los Gobernantes del Destino.
Y en esa hora saldrá del cuerpo de la materia de los Gobernantes, y su alma se convertirá en una gran emanación de Luz y volará hacia lo Alto, atravesará todos los Lugares de los Gobernantes y todos los Lugares de la Luz, hasta que llegue al Lugar de su Reino.
Y no tendrá que dar respuesta ni defenderse en ningún Lugar, porque será uno sin símbolo.
Después de que Jesús hubo dicho estas cosas, María se acercó, se postró a los pies de Jesús, los besó y dijo:
—Mi Señor, todavía quiero pedirte algo. Revélanoslo y no nos lo ocultes.
Jesús respondió y dijo a María:
—Pregunta aquello que deseas preguntar, y te lo revelaré abiertamente, sin parábola.
María respondió y dijo:
—Mi Señor, entonces no trajiste un misterio al mundo a causa de la pobreza frente a las riquezas, ni de la debilidad frente a la fuerza, ni de los cuerpos enfermos frente a los cuerpos sanos; en una palabra, a causa de todas estas condiciones, para que, cuando vayamos por los lugares del país y ellos no nos crean ni escuchen nuestras palabras, podamos realizar allí un misterio de esta clase, de modo que sepan verdaderamente que estamos predicando las palabras del Señor del Universo.
El Salvador respondió y dijo a María en medio de los discípulos:
—En cuanto a este misterio que me pedís, os lo di en otra ocasión, pero también lo repetiré y os diré estas palabras.
Ahora bien, María, no solo vosotros, sino todo hombre que complete el misterio de la resurrección de los muertos. Este misterio es capaz de curar a los demonios y toda clase de dolor y enfermedad; también a los ciegos, a los cojos, a los mutilados, a los mudos y a los sordos. Esto ya os lo di una vez.
Aquel que recibe un misterio y lo completa, después, cada vez que pida cualquier cosa —pobreza o riquezas, debilidad o fuerza, enfermedad o un cuerpo sano, cualquier curación del cuerpo, la resurrección de los muertos, la curación de los cojos, los ciegos, los sordos y los mudos, toda enfermedad y todo dolor—, en una palabra, aquel que complete ese misterio y pida cualquier cosa de las que he mencionado, [256b] lo obtendrá inmediatamente.
Después de que el Salvador hubo dicho estas cosas, los discípulos se acercaron y todos exclamaron, uno tras otro, diciendo:
«Oh Salvador, nos has perturbado enormemente con las grandezas que nos dices, y porque has tomado nuestras almas, y estas se han visto obligadas a salir de nosotros hacia ti, porque son de ti. Ahora, por causa de estas grandezas, nuestras almas están profundamente perturbadas por las cosas que nos dices, y han sido presionadas con gran intensidad por el deseo de salir de nosotros hacia la Altura, hacia el Lugar de tu Reino».
Después de que los discípulos dijeron estas cosas, el Salvador continuó diciendo a sus discípulos:
«Cuando vayáis a ciudades, reinos o países, predicadles primero diciendo: “Buscad a cada hora y no dejéis de hacerlo hasta que encontréis los misterios de la Luz, los cuales os conducirán al Reino de la Luz”.
Decidles: “Guardaos de las enseñanzas del error, porque vendrán muchos en mi nombre diciendo: ‘Yo soy’, aunque no lo sean, y engañarán a muchos”.
Por tanto, todo hombre que se acerque a vosotros, crea en vosotros, escuche vuestras palabras y haga lo que es digno de los misterios de la Luz, dadle los misterios de la Luz y no se los ocultéis. Y al que sea digno de los misterios superiores, dadle los misterios superiores; y al que sea digno de los misterios inferiores, dadle los misterios inferiores. No ocultéis nada a nadie.
Pero el misterio de resucitar a los muertos y curar las enfermedades no se lo deis a nadie ni enseñéis acerca de él, porque ese misterio pertenece a los Gobernantes, junto con todas sus denominaciones.
Por eso no se lo deis a nadie ni enseñéis acerca de él hasta que hayáis establecido la fe en todo el mundo. De este modo, cuando lleguéis a ciudades o países y ellos no os reciban, no crean en vosotros ni escuchen vuestras palabras, podréis resucitar a los muertos en esos lugares y curar a los cojos, a los ciegos y las diversas enfermedades que haya en esos lugares.
Y, por medio de vosotros, todos los que vean estas cosas creerán que estáis predicando al Dios del Universo, y creerán cada palabra que salga de vosotros.
Por eso os he dado ese misterio: hasta que establezcáis la fe en todo el mundo».
Después de que el Salvador hubo dicho estas cosas, continuó hablando y dijo a María:
«Ahora, María, escucha acerca de la palabra por la que me preguntaste: qué es lo que obliga al hombre a pecar.
Ahora bien, cuando nace un niño, su poder es pequeño, pequeña es su alma y pequeño es también su espíritu falsificado; en una palabra, los tres son pequeños. Ninguno de ellos tiene percepción alguna de lo bueno o de lo malo, debido al gran peso del descuido que pesa sobre ellos.
También el cuerpo es pequeño. El niño suele alimentarse de los alimentos del mundo de los Gobernantes. El poder suele atraer hacia sí la parte del poder que está en los alimentos; el alma suele atraer hacia sí la parte del alma que está en los alimentos; el espíritu falsificado suele atraer hacia sí la parte del mal que está en los alimentos, junto con sus deseos; y el cuerpo también suele atraer hacia sí la materia que no tiene percepción y que está en los alimentos.
El Destino, en cambio, no suele recibir nada de los alimentos, porque no está mezclado con los otros; sino que, en la condición en la que vino al mundo, en esa misma condición suele marcharse.
Poco a poco, el poder, el alma y el espíritu falsificado crecen, y cada uno de ellos empieza a percibir según su propia naturaleza.
El poder percibe y busca la Luz de lo Alto.
El alma también percibe y busca el Lugar de la justicia, que está mezclado, es decir, el Lugar de la Confusión.
El espíritu falsificado busca todo mal, con los deseos, con todo pecado.
El cuerpo, en cambio, no percibe nada, excepto que recibe poder de la materia.
[258b]
Entonces cada uno de los tres percibe según su propia naturaleza.
Los Contenciosos también suelen decir a los Ministros que los sigan y sean testigos de cada pecado que cometen, para que quede constancia de la manera en que serán castigados en los juicios.
Después de esto, el espíritu falsificado toma conocimiento y percibe todos los pecados y todo el mal que los Gobernantes del gran Destino ordenan al alma, y hace que estas cosas procedan del alma.
El poder que está dentro de ella mueve al alma para que busque el Lugar de la Luz y toda la Divinidad.
Pero el espíritu falsificado desvía al alma, la obliga y hace que cometa todas sus transgresiones, con todas sus pasiones y todos sus pecados, perseverando en ellos.
Y permanece unido al alma, compartiendo con ella, convirtiéndose en su enemigo y haciendo que cometa todos estos males y todos estos pecados.
También incita a los ministros Contenciosos para que sean testigos contra ella de cada pecado que la hace cometer.
Además, cuando ella está a punto de descansar durante la noche o durante el día, él suele moverla mediante sueños o mediante los deseos del mundo.
Y hace que desee todo lo que pertenece al mundo. En una palabra, la impulsa hacia todas las cosas que los Gobernantes le ordenan.
Y se convierte en enemigo del alma, haciéndola hacer las cosas que ella no querría hacer.
Ahora, María, este es el enemigo del alma y este es el que la obliga hasta que comete todo pecado.
Ahora bien, cuando se completa el tiempo de aquel hombre, primero sale el Destino y conduce al hombre hacia la muerte por medio de los Gobernantes, con las ataduras con las que había sido ligado por el Destino.
Después vienen los Receptores Contenciosos y sacan aquella alma del cuerpo.
Luego los Receptores Contenciosos pasan tres días recorriendo con aquella alma todos los Lugares, enviándola a todos los Aeones del mundo.
Mientras tanto, el espíritu falsificado y el Destino siguen detrás de aquella alma, y el poder se retira hacia la Virgen de la Luz.
Después de los tres días, los Receptores Contenciosos llevan el alma hacia abajo, hacia Amente del Caos.
Y cuando la llevan hacia el Caos, la entregan a aquellos que castigan.
Los Receptores se retiran entonces a sus propios Lugares, conforme al orden establecido por las obras de los Gobernantes, a causa de la salida de las almas.
El espíritu falsificado se convierte en receptor del alma, asignándole su castigo y condenándola por los pecados que él mismo hizo que cometiera.
Y se convierte en gran enemigo del alma.
Cuando el alma ha completado los castigos en los Caos, conforme a los pecados que cometió, el espíritu falsificado la hace subir de los Caos, asignándole y juzgándola de Lugar en Lugar por los pecados que cometió.
Y la conduce por el camino de los Gobernantes del Medio.
Cuando llega ante ellos, estos le piden los misterios del Destino.
Y si no los encuentra, consultan a su propio Destino.
Entonces aquellos Gobernantes castigan al alma conforme a los pecados por los cuales merece ser castigada.
Estas cosas os las explicaré: este es el modelo de su castigo en la Distribución del Universo.
Cuando llegue el momento en que se complete el tiempo del castigo de aquella alma en los juicios de los Gobernantes del Medio, el espíritu falsificado hará subir al alma desde todos los Lugares de los Gobernantes del Medio y la llevará delante de la luz del sol, conforme al mandato del primer hombre Ieou.
Y la llevará ante el juez, la Virgen de la Luz.
Ella examinará aquella alma y comprobará que es un alma pecadora.
Entonces proyectará sobre ella su poder de luz para restaurar el alma y el cuerpo y devolverles la capacidad de percibir.
Estas cosas os las explicaré como modelo de ellos en la Distribución del Universo.
[261b]
La Virgen de la Luz sellará aquella alma, la colocará sobre uno de sus Receptores y hará que la arrojen a un cuerpo digno de los pecados que cometió.
Y, en verdad, os digo que ella no liberará aquella alma de las transformaciones del cuerpo hasta que haya cumplido su último ciclo de transformaciones, conforme a lo que le corresponde.
Por tanto, todas estas cosas os las explicaré, junto con el modelo de los cuerpos en los que serán arrojadas las almas, según los pecados de cada alma. Os explicaré todas estas cosas cuando haya terminado de hablaros de la Distribución del Universo».
Jesús continuó diciendo:
«Si existe también un alma que no escucha al espíritu falsificado en ninguna de sus obras, y esta alma se hace buena y recibe los misterios de la Luz, ya sean los que están en el Segundo Espacio, o los que están en el Tercer Espacio, que están en el interior, entonces, cuando llegue el momento de que aquella alma salga del cuerpo, el espíritu falsificado la seguirá, junto con el Destino, por el camino que conduce hacia la Altura.
Y cuando todavía no se haya alejado de la Altura, ella dirá el misterio de la liberación de sus sellos, junto con todas las ataduras del espíritu falsificado con las que los Gobernantes lo habían ligado al alma.
Y cuando los haya pronunciado, se soltarán las ataduras del espíritu falsificado y este dejará de acercarse al alma. Y liberará al alma conforme a los mandatos que los Gobernantes del gran Destino le dieron, diciéndole:
“No liberes a esta alma hasta que te haya dicho el misterio de la liberación de cada sello con el que te hemos ligado al alma”.
Cuando esto ocurra, cuando el alma haya pronunciado el misterio de la liberación de los sellos junto con todas las ataduras del espíritu falsificado, y este deje de acercarse al alma y deje de estar ligado a ella, entonces, en aquella hora, el alma pronunciará un misterio y enviará al Destino a su Lugar, junto a los Gobernantes que están en el camino del Medio.
Y pronunciará el misterio y enviará al espíritu falsificado junto a los Gobernantes del Destino, al Lugar en el que lo habían ligado a ella.
En aquella hora se convertirá en una gran emanación de luz, convirtiéndose en luz en gran medida.
Y los Receptores Contenciosos que la habían sacado del cuerpo tendrán miedo ante la luz de aquella alma y caerán de bruces ante ella.
En aquella hora aquella alma se convertirá en una gran emanación de luz; se convertirá completamente en un ala de luz y atravesará todos los Lugares de los Gobernantes con todos los órdenes de la Luz, hasta que llegue al Lugar de su Reino, aquel para el cual recibió el misterio.
[263a]
Si también existe un alma que ha recibido el misterio en el Primer Espacio, contado desde el exterior, y después de recibir y completar los misterios vuelve a pecar, y se completa el tiempo de la salida de aquella alma, entonces vienen los Receptores Contenciosos y sacan aquella alma del cuerpo.
Y el Destino y el espíritu falsificado siguen a aquella alma, porque el espíritu falsificado está ligado a ella mediante los sellos y las ataduras de los Gobernantes. Sigue, pues, a aquella alma, recorriendo los caminos del espíritu falsificado.
Ella dirá el misterio de la liberación de todas las ataduras y de todos los sellos con los que los Gobernantes habían ligado el espíritu falsificado al alma.
Y cuando el alma diga el misterio de la liberación de los sellos, inmediatamente se soltarán las ataduras de los sellos con los que el espíritu falsificado estaba ligado al alma.
Y cuando el alma diga el misterio de la liberación de los sellos, inmediatamente será liberado el espíritu falsificado; dejará de acercarse al alma y dejará de asignarle castigos.
Inmediatamente el alma pronunciará un misterio, dominará al espíritu falsificado junto con el Destino y los despedirá para que dejen de seguirla.
Pero ninguno de ellos tendrá autoridad sobre ella; ella será quien tenga autoridad sobre ellos.
Inmediatamente, los Receptores de aquella alma y los misterios que ella recibió vendrán y arrebatarán aquella alma de manos del Receptor Contencioso.
Y los Receptores se retirarán hacia las obras de los Gobernantes, conforme al orden establecido para la salida de las almas.
Y los Receptores de aquella alma que pertenecen a la Luz se convertirán en un ala de luz para aquella alma, y ella se convertirá en vestidura de luz para sí misma.
No la sacarán de los Caos, porque no es correcto sacar de los Caos a un alma que ha recibido un misterio. En cambio, la llevarán por el camino de los Gobernantes del Medio.
Y cuando llegue ante los Gobernantes del Medio, estos saldrán a recibir al alma, llenos de un gran temor, con una llama terrible y con rostros variados; en una palabra, con un temor inmenso, que no tiene medida.
Inmediatamente el alma pronunciará el misterio de su defensa.
Y ellos tendrán un gran temor y caerán de bruces, aterrorizados ante el misterio que ella ha pronunciado y ante su defensa.
Entonces aquella alma los enviará a su Destino, diciéndoles:
“Recibid vuestro Destino. Desde esta hora no vengo a vuestro Lugar. Me he vuelto extraña para vosotros por toda la eternidad, porque voy al Lugar de mi herencia”.
Y cuando el alma termine de decirles estas cosas, los Receptores de la Luz volarán con ella hacia la Altura y la sacarán de los Aeones del Destino, mientras ella les entrega la defensa de cada Lugar con su sello. Estas cosas os las explicaré en la Distribución de los misterios.
Y entregará a los Gobernantes el espíritu falsificado y les dirá el misterio de las ataduras con las que lo habían ligado a ella.
Y les dirá:
“Tomad vuestro espíritu falsificado. Desde esta hora no vengo a vuestro Lugar. Me he vuelto extraña para vosotros por toda la eternidad”.
Y entregará a cada uno de ellos su sello junto con su defensa.
[265a]
Y cuando el alma termine de decir estas cosas, los Receptores de la Luz volarán con ella hacia la Altura y la sacarán de los Aeones del Destino.
La elevarán por todos los Aeones, mientras ella entrega a cada Lugar su defensa, junto con la defensa de todos los Lugares, y con los sellos de los tiranos del rey Adamas.
Y dará la defensa a todos los Gobernantes de todos los Lugares de la Izquierda. Todas sus defensas y sus sellos os los explicaré cuando llegue el momento de hablaros de la Distribución de los misterios.
También los Receptores llevarán aquella alma hasta la Virgen de la Luz.
Y aquella alma dará a la Virgen de la Luz los sellos junto con la gloria del himno.
Y la Virgen de la Luz, junto con las otras siete Vírgenes de la Luz, examinará aquella alma. Todas encontrarán en ella sus signos, sus sellos, sus bautismos y sus unciones.
La Virgen de la Luz sellará aquella alma.
Y los Receptores de la Luz bautizarán aquella alma y le darán la unción espiritual.
Cada una de las Vírgenes de la Luz la sellará con sus sellos.
Entonces los Receptores de la Luz la entregarán al gran Sabaoth, el Bueno, que está en la puerta de la Vida, en el Lugar de los de la Derecha, a quien suelen llamar “el Padre”.
Y aquella alma le dará la gloria del himno, junto con sus sellos y sus defensas.
Y el gran Sabaoth, el Bueno, la sellará con sus sellos.
Entonces el alma dará su conocimiento, junto con la gloria de los himnos y los sellos de todos los Lugares de los de la Derecha, y todos ellos la sellarán con sus sellos.
Y el gran Melquisedec, el Receptor de la Luz, que está en el Lugar de los de la Derecha, sellará aquella alma.
Y los Receptores de Melquisedec sellarán aquella alma y la recibirán en el Tesoro de la Luz.
Y ella dará la gloria, el honor y la veneración de los himnos, junto con todos los sellos de todos los Lugares de la Luz.
Y los que pertenecen a todos los Lugares del Tesoro de la Luz la sellarán con sus sellos.
Y ella irá al Lugar de su herencia.
[266b]
Después de que el Salvador hubo dicho estas cosas a sus discípulos, les dijo:
«¿Entendéis de qué manera estoy hablando con vosotros?»
María se levantó de nuevo y dijo:
«Sí, mi Señor, entiendo de qué manera estás hablando conmigo y comprenderé todas estas cosas.
Ahora bien, acerca de estas palabras que dices, mi entendimiento ha producido en mí cuatro significados, y mi Morador de Luz me ha guiado y se ha alegrado; se ha agitado dentro de mí, deseando salir de mí y dirigirse hacia ti.
Ahora, mi Señor, escucha, para que pueda decirte los cuatro significados que han surgido en mí.
El primer significado que ha surgido en mí se refiere a la palabra que dijiste:
“Ahora bien, el alma dará la defensa con el sello a todos los Gobernantes que están en el Lugar del rey Adamas, y dará la defensa, con el honor y la gloria de todos sus sellos, al himno de los Lugares de la Luz”.
Acerca de esta palabra que nos dijiste una vez:
“Cuando te trajeron la moneda, viste que era de plata y de bronce y preguntaste: ‘¿De quién es esta imagen?’. Ellos dijeron: ‘Del rey’. Pero tú, al ver que estaba mezclada la plata con el bronce, dijiste: ‘Dad al rey lo que es del rey y a Dios lo que es de Dios’”.
Esto significa que, cuando el alma recibe el misterio, da la defensa a todos los Gobernantes que están en el Lugar del rey Adamas, y el alma da el honor y la gloria a los que están en todos los Lugares de la Luz.
Y la palabra acerca de que brillaba cuando viste que era de plata y de bronce es un modelo de esto: el poder de la Luz estaba en ella, representado por la plata, que es lo escogido.
Y el espíritu falsificado estaba en ella, representado por el bronce material.
Este, mi Señor, es el primer significado.
El segundo significado se refiere también a lo que acabas de decirnos acerca del alma que recibe el misterio.
Cuando llega al Lugar de los Gobernantes del camino del Medio, estos salen ante ella con un gran temor, enormemente grande.
Y el alma les da el misterio del temor.
Ellos tienen miedo ante ella.
Y ella da el Destino a su Lugar, y da el espíritu falsificado a su Lugar.
Y da la defensa, con los sellos, a cada uno de los Gobernantes que están en los caminos.
Y da el honor, la gloria y la veneración de los sellos, junto con los himnos, a los que están en todos los Lugares de la Luz.
Acerca de esta palabra, mi Señor, que dijiste una vez por boca de Pablo, nuestro hermano:
“Dad al que corresponde el tributo, el tributo; al que corresponde el temor, el temor; al que corresponde el impuesto, el impuesto; al que corresponde el honor, el honor; al que corresponde la veneración, la veneración, y no debáis nada a nadie”.
Esto significa, mi Señor, que el alma que recibe el misterio da la defensa a todos los Lugares.
Este, mi Señor, es el segundo significado.
El tercer significado se refiere también a la palabra que nos dijiste una vez:
“El espíritu falsificado se convierte en enemigo del alma, haciéndola cometer todos los pecados y todas las pasiones, y la condena en el castigo por todos los pecados que él mismo hizo que cometiera. En una palabra, se convierte en enemigo del alma en todos los aspectos”.
Acerca de esta palabra que nos dijiste una vez:
“Los enemigos del hombre son sus propios familiares”.
Esto significa que los familiares del alma son el espíritu falsificado y el Destino, los cuales son enemigos del alma en todo momento, haciéndola cometer todo pecado y toda maldad.
Este, mi Señor, es el tercer significado.
El cuarto significado se refiere a la palabra que dijiste:
“Si el alma sale del cuerpo y recorre el camino del espíritu falsificado, y no encuentra el misterio de la liberación de todas las ataduras y de los sellos con los que el espíritu falsificado está ligado, y, sin embargo, este deja de asignarle castigos, entonces, si no lo encuentra, el espíritu falsificado llevará el alma ante la Virgen de la Luz, el juez.
Y la Virgen de la Luz, que es el juez, examinará el alma y descubrirá que ha pecado y que tampoco ha encontrado en ella los misterios de la Luz.
Entonces la entregará a uno de sus Receptores, y su Receptor la llevará y la arrojará a un cuerpo, y no saldrá de las transformaciones con el cuerpo hasta que haya completado su último ciclo”.
Acerca de esta palabra, mi Señor, que nos dijiste una vez:
“Reconcíliate con tu enemigo mientras estás en el camino con él, no sea que tu enemigo te entregue al juez, y el juez te entregue al oficial, y el oficial te arroje a la prisión, y no salgas de allí hasta haber pagado la última moneda pequeña”.
Esto significa claramente lo siguiente:
Toda alma que sale del cuerpo y recorre el camino con el espíritu falsificado, y no encuentra el misterio de la liberación de todos los sellos y de todas las ataduras, aunque sea liberada del espíritu falsificado que está ligado a ella, es un alma que no ha recibido el misterio de la Luz y que no ha encontrado los misterios para liberar al espíritu falsificado que está ligado a ella.
Si no los encuentra, el espíritu falsificado llevará aquella alma ante la Virgen de la Luz.
Y la Virgen de la Luz, que es el juez, entregará aquella alma a uno de sus Receptores.
Y su Receptor la arrojará a la Esfera de los Aeones.
Y no saldrá de las transformaciones del cuerpo hasta que haya completado el último ciclo que le corresponde.
Este, mi Señor, es el cuarto significado».
Sucedió entonces que, después de haber escuchado estas palabras, Jesús le dijo a María:
—Bien hecho, oh bienaventurada María, la espiritual. Estas son las explicaciones de las palabras que dije.
María respondió:
—Mi Señor, todavía tengo que pedirte algo, porque a partir de ahora voy a preguntarte con toda exactitud acerca de todo. Por eso, mi Señor, ten paciencia con nosotros y revélanos todo aquello por lo que te preguntemos, también acerca de la manera en que mis hermanos predicarán a toda la raza de la humanidad.
Después de que ella hubo dicho esto al Salvador, el Salvador le respondió, lleno de gran misericordia hacia ella:
—Amén, amén, os digo: no solo os revelaré todo lo que preguntéis, sino que desde ahora también os revelaré otras cosas que ni siquiera habíais pensado preguntar; cosas que nunca habían subido al corazón de los hombres, cosas que ni siquiera conocían todos los dioses que están entre los hombres. Ahora, pues, María, pregunta por aquello que estás preguntando, y te lo revelaré cara a cara, sin parábola.
Pero María respondió:
—Mi Señor, entonces, ¿de qué manera suelen los bautismos perdonar el pecado? Te he oído decir que los Ministros Acusadores suelen seguir al alma, dando testimonio de cada pecado que cometió, para acusarla en los juicios. Ahora, pues, mi Señor, ¿los misterios de los bautismos borran los pecados que están con los Ministros Acusadores, haciendo que estos los olviden? Ahora, pues, mi Señor, dinos de qué manera perdonan el pecado, porque queremos conocerlo con exactitud.
Pero el Salvador respondió a María:
—Bien has dicho. Sin embargo, los Ministros no son los que dan testimonio de cada pecado. También permanecen entre los juicios, aferrándose a las almas y acusando a todas las almas pecadoras, aquellas que no recibieron el misterio, y las mantienen retenidas en los Caos, castigándolas.
Y aquellos Ministros Acusadores no pueden atravesar los Caos para llegar a las regiones que están por encima de los Caos y acusar a las almas que salen de aquellos lugares. Ahora, pues, en cuanto a las almas que reciben los misterios, no se les permite dominarlas ni sacarlas del Caos para que los Ministros Acusadores puedan acusarlas. Los Ministros Acusadores acusan a las almas pecadoras y se apoderan de aquellas que no recibieron los misterios, aquellas que son sacadas de los Caos.
Pero las almas que reciben los misterios no tienen nada por lo que puedan ser acusadas, porque no salen de sus lugares. [271b] Y aun cuando salieran, ellos no podrían enfrentarse a ellas; de ningún modo podrían apoderarse de ellas en aquellos Caos.
Escuchad también, para que pueda deciros la verdad acerca de la manera en que el misterio del bautismo perdona el pecado.
Ahora, cuando las almas pecan mientras están en el mundo, vienen los Ministros Acusadores y dan testimonio de todos los pecados que cometió el alma, para que, si acaso sale del lugar del Caos, puedan acusarla en los juicios que están fuera de los Caos.
Y también el espíritu falso da testimonio de todos los pecados que cometió el alma, para que él también pueda acusarla en los juicios que están fuera de los Caos.
Y no solo da testimonio de ellos, sino que sella cada uno de los pecados del alma y los fija en ella, para que todos los Gobernantes de los juicios de los pecadores reconozcan que es un alma pecadora y conozcan el número de pecados que cometió por medio de los sellos que el espíritu falso fijó en ella, de modo que puedan castigarla según el número de pecados que cometió.
Esta es la manera en que actúan con toda alma pecadora.
Ahora, pues, aquel que recibe los misterios de los bautismos: los misterios de estos se convierten en un gran fuego, muy poderoso y sabio, y queman los pecados. Entran secretamente en el alma y consumen todos los pecados que el espíritu falso había fijado en ella.
También entran secretamente en el cuerpo y persiguen secretamente a todos los perseguidores, separándolos unos de otros dentro del cuerpo. Pues persiguen al espíritu falso y al Destino y los separan de la fuerza y del alma, colocándolos en un lado del cuerpo.
Así, el espíritu falso, el Destino y el cuerpo quedan separados en una parte; mientras que el alma y la fuerza quedan separadas en otra parte.
El misterio del bautismo permanece en medio de ambos y continúa separándolos unos de otros, para limpiarlos y purificarlos, de modo que no sean contaminados por la materia.
Ahora, pues, María, esta es la manera en que los misterios de los bautismos perdonan el pecado y toda transgresión.
Después de decir estas cosas, el Salvador dijo a sus discípulos:
—¿Comprendéis de qué manera estoy hablando con vosotros?
María se levantó y dijo [273a]:
—Sí, mi Señor. Comprendo plenamente cada palabra que dices.
Ahora bien, acerca de la palabra sobre el perdón de los pecados que nos dijiste una vez en una parábola, cuando dijiste:
«He venido a arrojar fuego sobre la tierra; y ¿qué deseo, sino que ya esté encendido?»
Y también cuando lo explicaste claramente, diciendo:
«Tengo un bautismo con el que debo ser bautizado, y ¡cómo sufro hasta que se cumpla!»
Y también:
«¿Pensáis que he venido a traer paz sobre la tierra? No; sino división es lo que he venido a traer. Porque desde ahora habrá cinco en una casa: tres estarán divididos contra dos y dos contra tres».
Esto, mi Señor, es lo que dijiste claramente.
La palabra que dijiste: «He venido a arrojar fuego sobre la tierra, y ¿qué deseo, sino que ya esté encendido?», significa esto, mi Señor: que trajiste los misterios de los bautismos al mundo. Y lo que deseas es que consuma todos los pecados del alma y los purifique.
Y también explicaste claramente después, diciendo: «Tengo un bautismo con el que debo ser bautizado, y ¡cómo sufriré hasta que se cumpla!», es decir, que no permanecerás en el mundo hasta que se hayan completado los bautismos y se hayan purificado las almas perfectas.
Y también las palabras que nos dijiste una vez:
«¿Pensáis que he venido a traer paz sobre la tierra? No; sino división es lo que he venido a traer».
Porque desde ahora habrá cinco en una casa: tres estarán divididos contra dos y dos contra tres.
Esto significa que los misterios de los bautismos que trajiste al mundo han producido una división en los cuerpos del mundo: el espíritu falso, el cuerpo y el Destino han sido separados y colocados en una parte; mientras que el alma y la fuerza han sido separados y colocados en otra parte.
Es decir, tres están divididos contra dos y dos contra tres.
Después de que María hubo dicho estas cosas, el Salvador le respondió:
—Bien hecho, oh espiritual de pura Luz, María. Esta es la explicación de la palabra.
María respondió:
—Mi Señor, todavía quiero hacerte otra pregunta. Así que, mi Señor, ten paciencia conmigo mientras te pregunto.
Ahora sabemos con seguridad de qué manera los bautismos perdonan el pecado. Pero también quiero saber acerca del misterio de estos Tres Espacios, de los misterios del Primer Misterio y de los misterios del Inefable: ¿de qué manera perdonan el pecado? [274b] ¿Lo perdonan de la misma manera que el bautismo o de otra manera?
El Salvador respondió:
—De otra manera.
Todos los misterios de los Tres Espacios perdonan al alma, en todos los lugares de los Gobernantes, todos los pecados que el alma cometió desde el principio. Los perdonan y, además, perdonan también los pecados que cometa después, hasta el momento en que cada uno de los misterios deje de tener dominio. Os hablaré de esto en la Distribución del Universo, es decir, del tiempo durante el cual cada uno de los misterios tendrá dominio.
Y el misterio del Primer Misterio, junto con los misterios del Inefable, perdona al alma, en todos los lugares de los Gobernantes, todo pecado y toda transgresión que el alma haya cometido.
Y no solo se los perdonan todos, [275a] sino que tampoco se le imputa pecado desde esta hora y hasta la eternidad, a causa del don gratuito de aquel gran misterio y de su gloria, que es inmensamente grande.
Después de decir estas cosas, el Salvador dijo a sus discípulos:
—¿Comprendéis de qué manera estoy hablando con vosotros?
María respondió:
—Sí, mi Señor. He comprendido completamente cada palabra que dices.
Ahora, mi Señor, acerca de la palabra que dijiste: «Todos los misterios de los Tres Espacios perdonan el pecado y cubren sus transgresiones», David, el profeta, profetizó una vez acerca de esta palabra diciendo:
«Bienaventurados aquellos cuyos pecados han sido perdonados y cuyas transgresiones han sido cubiertas».
Él profetizó una vez acerca de esta palabra.
Y acerca de la palabra que dijiste: «El misterio del Primer Misterio junto con el misterio del Inefable: todo hombre que reciba estos misterios no solo recibe el perdón de los pecados que cometió desde el principio, sino que tampoco se le vuelven a contabilizar desde ese momento y para siempre».
También acerca de esta palabra profetizó David una vez, diciendo:
«Bienaventurados aquellos a quienes el Señor Dios no les imputa pecado».
Es decir, no se le imputará pecado desde ese momento a quien reciba los misterios del Primer Misterio y a quien reciba los misterios del Inefable.
El Salvador dijo:
—Bien hecho, oh espiritual de pura Luz, María. Esta es la explicación de la palabra.
María añadió:
—Mi Señor, entonces, cuando un hombre recibe el misterio de los misterios del Primer Misterio, y después se aparta y peca y transgrede, y después de esto vuelve, se arrepiente y ora en su misterio, ¿le serán perdonados sus pecados o no?
El Salvador respondió a María:
—Amén, amén, os digo: todo aquel que reciba los misterios del Primer Misterio y después se aparte y transgreda doce veces, y también se arrepienta doce veces, orando en los misterios del Primer Misterio, recibirá el perdón.
Pero si después de las doce veces vuelve a transgredir, se aparta y vuelve a transgredir, no le será perdonado para siempre, aunque vuelva a su misterio una y otra vez. Y no tendrá arrepentimiento, a menos que reciba los misterios del Inefable, que tienen misericordia en todo momento y perdonan en todo momento.
María añadió:
—Mi Señor, pero si aquellos que reciben los misterios del Primer Misterio se apartan, transgreden y salen del cuerpo sin haberse arrepentido, ¿heredarán el reino o no? Porque ciertamente recibieron el don gratuito del Primer Misterio.
El Salvador respondió a María:
—Amén, amén, os digo: todo hombre que reciba el misterio del Primer Misterio y que haya transgredido una vez, una segunda y una tercera, y salga del cuerpo sin haberse arrepentido, tendrá un juicio que será mucho peor que cualquier otro juicio.
Su morada estará en medio de la boca del dragón de la Oscuridad exterior y, al final de todo esto, será petrificado en los castigos y consumido para siempre, porque recibió el don gratuito del Primer Misterio, pero no permaneció en él.
María respondió:
—Mi Señor, entonces todo hombre que reciba el misterio del Inefable, y transgreda y abandone su fe, pero después, mientras todavía está vivo, vuelva y se arrepienta, ¿cuántas veces le será perdonado?
El Salvador respondió a María:
—Amén, amén, os digo: todo hombre que reciba los misterios del Inefable no solo recibirá el perdón cuando transgreda una vez, se aparte y se arrepienta, sino que cada vez que transgreda, y mientras todavía esté vivo vuelva y se arrepienta sin hacerlo hipócritamente, y vuelva y se arrepienta y ore en sus misterios, recibirá el perdón cada vez.
Porque ha recibido el don gratuito de los misterios del Inefable. Y también porque todos esos misterios son misericordiosos y perdonan en todo momento.
María respondió a Jesús:
—Mi Señor, entonces aquellos que reciben los misterios del Inefable, y después se apartan, transgreden y abandonan su fe, y salen [277b] del cuerpo sin haberse arrepentido, ¿qué les sucederá a estos?
El Salvador respondió a María:
—Amén, amén, os digo: todo hombre que reciba los misterios del Inefable —bienaventuradas son, en verdad, las almas que reciben esos misterios—, pero que después se aparte, transgreda y salga del cuerpo sin haberse arrepentido, tendrá un juicio peor que cualquier otro juicio, y será enormemente grande.
Aunque esas almas sean nuevas y sea esta su primera venida al mundo, desde esta hora no volverán a las transformaciones del mundo corporal. Tampoco podrán realizar ninguna obra. Serán arrojadas al exterior, a la Oscuridad exterior, donde serán consumidas y dejarán de existir para siempre.
Después de que el Salvador hubo dicho estas cosas [278a], dijo a sus discípulos:
—¿Comprendéis de qué manera estoy hablando con vosotros?
María respondió:
—Sí, mi Señor. He comprendido las palabras que dijiste.
Ahora, pues, mi Señor, esta es la palabra que dijiste:
«Aquellos que recibirán los misterios del Inefable serán bienaventuradas esas almas; pero cuando se aparten, transgredan, abandonen su fe y salgan del cuerpo sin haberse arrepentido, desde esta hora ya no podrán ser de provecho para regresar a las transformaciones del cuerpo ni para ninguna obra, sino que serán arrojadas al exterior, a la Oscuridad exterior, donde serán consumidas y dejarán de existir para siempre».
A causa de la palabra que nos dijiste una vez:
«La sal es buena; pero si la sal se vuelve insípida, ¿con qué se la hará salada? [278b] No sirve ni para el estercolero ni para la tierra, sino que la arrojan fuera».
Esto significa que toda alma que reciba los misterios del Inefable es bienaventurada, pero si transgrede una vez, ya no puede ser de provecho para regresar al cuerpo desde esa hora ni para ninguna obra, sino que es arrojada a la Oscuridad exterior, donde se consume.
Después de que María hubo dicho esto al Salvador, él respondió:
—Bien hecho, María, la pura y espiritual. Esta es la explicación de la palabra.
María añadió:
—Mi Señor, entonces todo hombre que haya recibido los misterios del Primer Misterio junto con los misterios del Inefable, y que no haya transgredido, sino que mantenga su fe en los misterios con sinceridad y sin hipocresía, pero que, por la fuerza del Destino, peque y después se aparte, se arrepienta y ore en sus misterios, en sus misterios, ¿recibirá el perdón? ¿Y durante cuántas veces?
El Salvador respondió a María, en medio de los discípulos:
—Amén, amén, os digo: todo hombre que reciba los misterios del Inefable y también los misterios del Primer Misterio, y que peque cada vez por la fuerza del Destino, pero que, mientras todavía esté vivo, se aparte, se arrepienta y permanezca en su misterio, recibirá el perdón cada vez, porque esos misterios son misericordiosos y perdonan en todo momento.
Por eso os dije una vez que esos misterios no solo perdonarán los pecados que hayan cometido desde el principio, sino que tampoco se los imputarán desde aquella hora a aquellos de quienes os dije que reciben arrepentimiento en todo momento.
[279b] Y también perdonarán los pecados que cometan repetidamente.
Pero si aquellos que reciben el misterio de los misterios del Inefable junto con los misterios del Primer Misterio se apartan y pecan, y salen del cuerpo sin haberse arrepentido, también ellos llegarán a ser como aquellos que transgredieron y no se arrepintieron.
Su morada también estará en medio de la boca del dragón, en la Oscuridad exterior, y serán consumidos y dejarán de existir para siempre.
Por eso os dije: todo hombre que reciba los misterios, si supiera el momento en que va a salir del cuerpo, se dominaría a sí mismo y no pecaría, para heredar el reino de la Luz para siempre.
Después de decir estas cosas a sus discípulos, el Salvador les dijo:
—¿Comprendéis de qué manera estoy hablando con vosotros?
[280a] María respondió:
—Sí, mi Señor. Comprendo con exactitud cada palabra que dices.
Ahora, acerca de esta palabra que nos dijiste una vez:
«Si el señor de la casa hubiera sabido a qué hora de la noche vendría el ladrón a abrir un agujero en la casa, habría permanecido vigilante y no habría permitido que nadie entrara a abrir un agujero en su casa».
Después de que María hubo dicho esto, el Salvador le respondió:
—Bien hecho, María, la espiritual. Esta es la palabra.
El Salvador añadió y dijo a sus discípulos:
—Ahora, pues, predicad a todo hombre que reciba el misterio en la Luz. Decidles:
«Prestad atención a vosotros mismos. No pequéis, no sea que en algún momento añadáis un mal a otro mal y salgáis del cuerpo sin haberos arrepentido, y quedéis excluidos para siempre del reino de la Luz».
Después de decir estas cosas [280b], María respondió:
—Mi Señor, ¡cuán grande es la misericordia de estos misterios, que perdonan el pecado en todo momento!
El Salvador respondió a María, en medio de los discípulos:
—Si un rey de este mundo, siendo hoy un hombre de este mundo, concede un don gratuito a los hombres de su pueblo y perdona incluso a los asesinos, a los adúlteros y los demás pecados que son muy graves, aunque sean dignos de muerte, si es apropiado que un hombre de este mundo haga esto, ¡cuánto más el Inefable y el Primer Misterio, que son señores sobre el Universo y tienen autoridad sobre todas las cosas, pueden hacer lo que quieran y perdonar a todo aquel que recibe el misterio!
O bien, si un rey de hoy pone una vestidura real sobre un soldado y lo envía a otros lugares, y este comete asesinatos y pecados muy graves, dignos de muerte, y ellos no pueden hacerle ningún mal porque lleva puesta la vestidura del rey, ¡cuánto más aquellos que llevan las vestiduras de los misterios del Inefable y del Primer Misterio, que son señores sobre todos los seres de lo Alto y sobre todos los seres de lo Profundo!
Después de estas cosas, Jesús vio a una mujer que había venido a arrepentirse. La bautizó tres veces, pero ella no hizo aquello que era digno del bautismo. Y el Salvador quiso poner a prueba a Petros, para ver si se volvía misericordioso y perdonador, conforme a lo que les había ordenado. Le dijo a Petros:
«Mira, tres veces he bautizado a esta alma, y en estas tres ocasiones ella no ha hecho aquello que es digno de los Misterios de la Luz. ¿Por qué, entonces, ha de hacer inútil también el cuerpo? Ahora, pues, Petros, realiza el Misterio de la Luz, aquel que acostumbra a separar las almas de la herencia de la Luz. Realiza ese Misterio y separa el alma de esta mujer de las herencias de la Luz».
Después de haber dicho esto, el Salvador lo puso a prueba para ver si se volvía misericordioso y perdonador.
Entonces Petros dijo:
«Mi Señor, déjala esta vez también, para que podamos darle los Misterios que son superiores. Y cuando llegue a ser provechosa, tú permitirás que herede el Reino de la Luz; pero si no llega a ser provechosa, tú la separarás del Reino de la Luz».
Después de que Petros hubo dicho esto, el Salvador supo que Petros se había vuelto misericordioso y perdonador, conforme a su manera de ser.
Habiendo sucedido todas estas cosas, el Salvador dijo a sus discípulos:
«Comprended todos estas palabras en relación con el significado de esta mujer».
María respondió y dijo:
«Mi Señor, comprendo los misterios de las palabras que sucedieron con esta mujer.
En cuanto a las palabras relacionadas con ella, que una vez nos dijiste en una parábola, diciendo:
“Un hombre tenía una higuera en su viña. Vino buscando su fruto, pero no encontró ninguno en ella. Entonces dijo a su jardinero: ‘Mira, llevo tres años viniendo a buscar fruto en esta higuera y no encuentro ninguno. Córtala, pues; ¿por qué ha de hacer inútil también la tierra?’.
Pero él le respondió y le dijo: ‘Mi Señor, ten paciencia con ella también este año, hasta que cave alrededor de ella y le ponga abono. Y si el año siguiente da fruto, la dejarás; pero si no encuentras ninguno, la cortarás’”.
He aquí, mi Señor, la explicación de la palabra».
El Salvador respondió y dijo a María:
«Bien hecho, oh espiritual. Esta es la palabra».
María añadió y dijo al Salvador:
«Mi Señor, entonces, si un hombre recibió un Misterio y no hizo aquello que era digno de los Misterios, sino que se apartó, pecó; pero después de estas cosas se arrepintió y llegó a un gran arrepentimiento, ¿es lícito también, hermanos míos, repetir el Misterio que recibió, o, en cambio, darle un Misterio entre los Misterios que están por debajo de aquel? ¿Es lícito o no?».
El Salvador respondió y dijo a María:
«En verdad, en verdad os digo: ni el Misterio que recibió ni aquel que está por debajo de él podrán perdonar sus pecados. Pero los Misterios que son superiores al que recibió son los que podrán perdonarlo y perdonar sus pecados.
Ahora, pues, María, que tus hermanos le den el Misterio que es superior al que recibió, y ellos recibirán de él su arrepentimiento y perdonarán sus pecados. Aquel, ciertamente, porque recibió otro Misterio por segunda vez, y los otros porque él los superó.
Este Misterio no podrá perdonar sus pecados; pero el Misterio que es superior al que recibió, ese es el que podrá perdonar sus pecados.
Pero si, después de haber recibido tres Misterios en los dos Espacios o en el tercero desde dentro, este hombre se aparta y transgrede, entonces ningún Misterio podrá ya escucharlo para ayudarlo en su arrepentimiento: ni los que son superiores ni los que están por debajo de él, excepto el Misterio del Primer Misterio junto con el Misterio del Inefable. Estos son los que podrán escucharlo y recibir de él su arrepentimiento».
María respondió y dijo:
«Mi Señor, entonces, si un hombre ha recibido un Misterio hasta el segundo o hasta el tercero, en el segundo Espacio o en el tercer Espacio, y este hombre se aparta y transgrede, pero aun así permanece firme en su fe, sin hipocresía, ¿podrá seguir recibiendo Misterios?».
El Salvador respondió y dijo a María:
«Todo hombre que haya recibido un Misterio en el segundo Espacio o en el tercero, y que no haya transgredido, pero que permanezca firme en su fe y sin hipocresía, puede recibir Misterios en el Espacio que desee, desde el primero hasta el último, porque no ha transgredido».
María añadió también y dijo:
«Mi Señor, entonces, si un hombre ha conocido la Divinidad y ha recibido los Misterios de la Luz, pero se apartó, transgredió y se volvió transgresor de la ley, y no se volvió al arrepentimiento; y si otro hombre no encontró la Divinidad ni la conoció, siendo ese hombre pecador e impío, y ambos salieron del cuerpo, ¿cuál de ellos recibirá mayor castigo en los juicios?».
El Salvador respondió también y dijo a María:
«En verdad, en verdad te digo: el hombre que conoció la Divinidad, aquel que recibió los Misterios de la Luz y pecó sin volverse al arrepentimiento, recibirá una mayor tribulación en los castigos de los juicios, con grandes tribulaciones y múltiples juicios, mucho, muchísimo más que el hombre impío y transgresor de la ley que no conoció la Divinidad.
Ahora, pues, quien tenga oídos para oír, que oiga».
Después de haber dicho esto el Salvador, María se adelantó y dijo:
«Mi Señor, hay oído en mi Morador de la Luz, y he comprendido toda la palabra que dijiste.
En cuanto a esta palabra que una vez nos dijiste en una parábola:
“El siervo que conocía la voluntad de su señor, pero no se preparó ni hizo la voluntad de su señor, recibirá muchos azotes. Pero el que no la conocía y no hizo lo que debía hacer será digno de pocos azotes. Porque a todo aquel a quien se le confió más, se le exigirá más; y a aquel a quien se le encomendó mucho, se le pedirá mucho”.
Es decir, mi Señor, aquel que conoce la Divinidad y ha encontrado el Misterio de la Luz, pero transgrede, será castigado con un gran juicio, más que aquel que no conoció la Divinidad.
Esta, mi Señor, es la explicación de la palabra».
María añadió también y dijo al Salvador:
«Mi Señor, si la fe junto con los Misterios llega a manifestarse, entonces, cuando las almas vengan al mundo durante muchos ciclos y descuiden recibir los Misterios, confiando en que, cuando vuelvan al mundo en otro ciclo, recibirán los Misterios, ¿no corren entonces el riesgo de no llegar a recibirlos?».
El Salvador respondió y dijo a sus discípulos:
«Predicad a todo el mundo, diciendo a los hombres:
“Esforzaos por recibir los Misterios de la Luz en este tiempo que está lleno de dificultades y entrad en el Reino de la Luz.
No dejéis pasar un día pensando en otro día, ni un ciclo pensando en otro ciclo, confiando en que llegaréis a recibir los Misterios cuando volvamos al mundo en otro ciclo.
Porque no sabéis cuándo se completará el número de las almas perfectas. Pues cuando se complete el número de las almas perfectas, cerraré la puerta de la Luz.
Y desde ese momento nadie podrá entrar, ni nadie podrá salir después.
Porque se habrá completado el número de las almas perfectas y se habrá completado el Misterio del Primer Misterio, aquel por cuya causa llegó a existir el Universo, que soy yo, ese Misterio.
Y desde ese momento nadie podrá entrar en la Luz ni nadie podrá salir.
Porque, cuando llegue el cumplimiento del tiempo en que se complete el número de las almas perfectas, antes de que yo lance el fuego sobre el mundo para purificar los Aeones, los velos, los firmamentos, toda la tierra y toda la demás materia que hay sobre ella, y también a la humanidad,
en ese tiempo la fe junto con los Misterios se manifestará más claramente.
Y habrá muchas almas que vendrán mediante el ciclo del cambio de cuerpo. Vendrán al mundo algunas de ellas en este tiempo presente, después de haberme oído enseñar.
Cuando se complete el número de las almas perfectas, encontrarán los Misterios de la Luz y los recibirán. Llegarán hasta la puerta de la Luz y la encontrarán después de que se haya completado el número de las almas perfectas, es decir, después de que se haya completado el Primer Misterio, que es el conocimiento del Universo.
Y encontrarán que yo he cerrado la puerta de la Luz.
Desde ese momento no será posible que nadie entre ni que nadie salga.
Entonces estas almas llamarán a la puerta de la Luz, diciendo:
‘Señor, ábrenos’.
Yo responderé y les diré:
‘No sé de dónde sois’.
Y ellas me dirán:
‘Recibimos tus Misterios y completamos toda tu enseñanza. Tú nos enseñaste en los caminos’.
Y yo responderé y les diré:
‘No sé quiénes sois, vosotros que hasta ahora practicáis la injusticia y el mal.
Por eso, id a la Oscuridad Exterior, al lugar donde están el llanto y el rechinar de dientes’”.
Por eso, predicad a todo el mundo. Decidles:
“Esforzaos. Renunciad a todo el mundo y a toda la materia que hay en él, y recibid los Misterios de la Luz antes de que se complete el número de las almas perfectas, para que no os pongan a la puerta de la Luz y os envíen a la Oscuridad Exterior”.
Ahora, pues, quien tenga oídos para oír, que oiga».
Después de haber dicho esto el Salvador, María se adelantó también y dijo:
«Mi Señor, no solo hay oído en mi Morador de la Luz, sino que mi alma ha oído y ha comprendido cada palabra que dices.
Ahora, pues, mi Señor, acerca de las palabras que dijiste:
“Predicad a los hombres del mundo y decidles: ‘Esforzaos, recibid los Misterios de la Luz en este tiempo lleno de dificultades, para que heredéis el Reino de la Luz’».
También María le dijo a Jesús:
—Mi Señor, entonces, ¿qué clase de lugar es la Oscuridad Exterior? ¿O, más bien, cuántos lugares de castigo hay en ella?
Pero Jesús respondió y dijo a María:
—La Oscuridad Exterior es un gran dragón, con su cola dentro de su boca, que está fuera de todo el mundo y rodea todo el mundo, y dentro de él hay una multitud de lugares de juicio. Consta de doce cámaras de castigo cruel, y en cada cámara hay un Gobernante, cuyo rostro es diferente del de los demás Gobernantes.
El primer Gobernante que está en la primera cámara tiene rostro de cocodrilo, con su cola dentro de su boca, y de la boca del dragón sale continuamente un frío intenso, junto con toda clase de frío y diversas enfermedades. A este suelen llamarlo por su nombre original en su lugar: Enkhthonin.
Y el Gobernante que está en la segunda cámara tiene rostro de gato como su rostro original. A este suelen llamarlo en su lugar Kharakhar.
Y el Gobernante que está en la tercera cámara tiene rostro de perro como su rostro original. A este suelen llamarlo en su lugar Arkharokh.
[288a]
Y el Gobernante que está en la cuarta cámara tiene rostro de serpiente como su rostro original. A este suelen llamarlo en su lugar Akhrokhar.
Y el Gobernante que está en la quinta cámara tiene rostro de ternero negro como su rostro original. A este suelen llamarlo en su lugar Markhour.
Y el Gobernante que está en la sexta cámara tiene rostro de jabalí de montaña como su rostro original. A este suelen llamarlo en su lugar Lamkhamor.
Y el Gobernante de la séptima cámara tiene rostro de oso como su rostro original. A este suelen llamarlo por su nombre original en su lugar: Lukhar.
Y el Gobernante de la octava cámara tiene rostro de grifo como su rostro original. A este suelen llamarlo en su lugar Laraokh.
Y el Gobernante de la novena cámara tiene rostro de basilisco como su rostro original. A este suelen llamarlo en su lugar Arkheokh.
[288b]
En la décima cámara hay muchos Gobernantes, y cada uno de ellos tiene siete cabezas de dragón como rostro original. Y al que está por encima de todos ellos suelen llamarlo en su lugar Xarmarokh.
En la undécima cámara hay muchos Gobernantes de aquel lugar, y cada uno de ellos tiene siete cabezas de gato como rostro original. Y al grande que está por encima de ellos suelen llamarlo en su lugar Rokhar.
Y en la duodécima cámara hay muchos Gobernantes, muchísimos, y cada uno de ellos tiene siete cabezas con rostro de perro como su rostro original. Y al grande que está por encima de ellos suelen llamarlo en su lugar Khremaor.
[289a]
Estos son, pues, los Gobernantes de estas doce cámaras que están dentro del dragón de la Oscuridad Exterior. Cada uno de ellos tiene un nombre según la hora, y cada uno acostumbra a cambiar de rostro según la hora.
Cada una de estas doce cámaras tiene una puerta abierta hacia la Altura, de modo que el dragón de la Oscuridad Exterior tiene doce cámaras de oscuridad, y cada cámara tiene una puerta abierta hacia la Altura.
Y hay un Ángel de la Altura que vigila cada una de las puertas de las cámaras. Ieou, el primer hombre, el supervisor de la Luz y el enviado del Primer Mandamiento, es quien los colocó allí para vigilar al dragón, de modo que no se descontrole junto con todos los Gobernantes de las cámaras que están dentro de él.
[289b]
Después de que el Salvador hubo dicho esto, María Magdalena respondió y le dijo:
—Mi Señor, entonces, ¿las almas que llevan a ese lugar no son conducidas a través de estas doce puertas de las cámaras, cada una según el juicio que merece?
El Salvador respondió y dijo a María:
—No llevan ninguna alma al dragón a través de estas puertas, sino las almas de los blasfemos, de quienes siguen enseñanzas erróneas, de todos los que enseñan el error, de los que duermen con hombres, de los hombres que se han contaminado, de los impíos, de todo hombre ateo, de los asesinos, de los adúlteros y de los hechiceros.
Todas las almas de esta clase, cuando no se arrepientan mientras todavía están vivas, sino que permanezcan firmes en su pecado, junto con todas las almas que quedaron fuera de esto, es decir, aquellas cuyo número de ciclos asignado en la Esfera ya se haya cumplido y que no se hayan arrepentido, en su último ciclo tomarán esas almas y, junto con todas las almas que acabo de mencionar,
[290a]
las llevarán a través de la boca de la cola del dragón hacia las cámaras de la Oscuridad Exterior.
Y cuando hayan terminado de llevar las almas a la Oscuridad Exterior por la boca de su cola, el dragón volverá a llevar su cola hacia su propia boca y la cerrará sobre ellas.
Así es como llevarán las almas a la Oscuridad Exterior.
El dragón de la Oscuridad Exterior tiene doce nombres originales, los que están en sus bocas, un nombre correspondiente a cada una de las puertas de las cámaras. Estos doce nombres son diferentes entre sí, pero están unidos unos a otros en los doce, de modo que quien diga uno de los nombres está diciendo todos los nombres.
Esto os lo diré en la Distribución del Universo.
Así es, pues, como existe la Oscuridad Exterior, es decir, el dragón.
[290b]
Después de que el Salvador hubo dicho esto, María respondió y le dijo:
—Mi Señor, entonces, ¿el castigo de ese dragón es realmente tan cruel, más que todos los castigos de los demás lugares de juicio?
El Salvador respondió y dijo a María:
—No solo son sus castigos mucho más dolorosos que todos los castigos de los juicios, sino que toda alma que lleven a ese lugar será entumecida por un frío extremadamente cruel, y por el granizo y el fuego que se encuentran en ese lugar, que son sumamente crueles.
[291a]
Pero en la disolución del mundo, es decir, cuando tenga lugar la reunión de todo el Universo, esas almas serán consumidas por el frío extremadamente cruel y por el fuego extremadamente cruel, y dejarán de existir para siempre.
María respondió y dijo:
—Entonces, ¡ay de las almas de los pecadores! Ahora, pues, mi Señor, ¿es caliente la llama que está en el lugar de la humanidad, o es caliente el fuego que está en Amente?
El Salvador respondió y dijo a María:
—En verdad te digo que el fuego que está en Amente es nueve veces más caliente que el fuego que está en el lugar de la humanidad.
Y el fuego que está en el castigo del Gran Caos es nueve veces más cruel que el que está en Amente.
Y el fuego que está en el juicio de los Gobernantes que están en el camino del Medio es nueve veces más cruel que el fuego del castigo que está en el Gran Caos.
[291b]
Y el fuego que está en el dragón de la Oscuridad Exterior, junto con todos los juicios que hay en él, es setenta veces más cruel que el fuego que está en todos los castigos de los juicios de los Gobernantes que están en el camino del Medio.
Después de que el Salvador hubo dicho esto a María, ella se golpeó el pecho, rompió a llorar y lloró junto con todos los discípulos. Dijo:
—¡Ay de los pecadores, porque sus castigos son verdaderamente muchos!
Entonces Mariham se acercó, se postró a los pies de Jesús y los adoró. Dijo:
—Mi Señor, ten paciencia conmigo mientras te hago esta petición, y no te enojes conmigo porque te molesto tantas veces. A partir de ahora voy a comenzar a preguntarte acerca de todas las cosas con toda exactitud.
[292a]
El Salvador respondió y dijo a María:
—Pregunta todo lo que quieras preguntar, y te lo revelaré abiertamente, sin parábolas.
María respondió y dijo:
—Mi Señor, entonces, supongamos que un hombre bueno, que ha completado todos los misterios, tiene un pariente, es decir, otro hombre, y ese hombre es impío, ha cometido todos los pecados que hacen que alguien sea digno de la Oscuridad Exterior y no se ha arrepentido.
O bien, supongamos que ha completado su número de ciclos en las transformaciones del cuerpo y no ha obtenido ningún beneficio de ellas.
Cuando ese hombre salga de su cuerpo y nosotros sepamos con certeza que ha pecado y que es digno de la Oscuridad Exterior, ¿qué podemos hacer para liberarlo de los castigos del dragón de la Oscuridad Exterior, trasladarlo a un cuerpo justo, y hacer que encuentre los misterios del Reino de la Luz, para que se vuelva bueno, ascienda a la Altura y herede el Reino de la Luz.
El Salvador respondió y dijo a María:
Si un pecador es considerado digno de la Oscuridad Exterior, ya sea porque realmente pecó y, conforme al castigo, recibió también los demás castigos, y no se arrepintió; o bien si es un hombre pecador que ha completado el número de sus ciclos en las transformaciones del cuerpo y no se arrepintió, entonces, cuando esos hombres de los que he hablado salgan del cuerpo, los llevarán a la Oscuridad Exterior.
Ahora bien, si queréis sacarlos de los castigos de la Oscuridad Exterior, con todos sus juicios, y trasladarlos a un cuerpo justo, en el que estén destinados a encontrar los misterios de la Luz, para que puedan ir a la Altura y heredar el Reino de la Luz, haced el mismo misterio del Inefable, aquel que acostumbra a perdonar el pecado en todo momento.
Y cuando hayáis terminado de realizar el misterio, decid:
«El alma de tal o cual hombre, en quien he pensado en mi corazón, si se encuentra en el Lugar de los castigos, en las cámaras de la Oscuridad Exterior, o si se encuentra también en los demás castigos de las cámaras de la Oscuridad Exterior, junto con los demás castigos del Dragón, que sea sacada de todos ellos.
Y si todavía no ha completado el número de ciclos en las transformaciones del cuerpo, que la lleven junto a la Virgen de la Luz. Y la Virgen de la Luz la sellará con el sello del Inefable [293b] y hará que sea arrojada, en ese mismo mes, a un cuerpo justo, en el que encontrará los misterios de la Luz, para que se vuelva buena, vaya a la Altura y herede el Reino de la Luz.
Y si ha completado los ciclos de las transformaciones, llevarán esa alma ante las siete Vírgenes de la Luz, las que están sobre el bautismo. Ellas pondrán su sello sobre esa alma con el signo del Reino del Inefable y la llevarán entre las filas de la Luz».
Esto sucederá, digo, cuando hayáis completado los misterios.
En verdad os digo: el alma por la que oréis, si se encuentra realmente dentro del Dragón de la Oscuridad Exterior, él liberará su cola de su boca y vomitará esa alma.
Y también, si se encuentra en cualquier Lugar de los juicios de los Gobernantes, en verdad os digo que el Receptor de Melquisedec la llevará rápidamente, si el Dragón la ha vomitado; o, si se encuentra en los juicios de los Gobernantes, en una palabra, los Receptores de Melquisedec la sacarán de cualquier lugar en el que se encuentre.
Y la llevarán al Lugar del Medio, junto a la Virgen de la Luz.
Y la Virgen de la Luz la examinará y verá si el signo del Reino del Inefable se encuentra en esa alma. Y si todavía no ha completado el número de ciclos en la transformación del alma o en la transformación del cuerpo, la Virgen de la Luz la sellará con un sello más excelente [294b] y se apresurará a hacer que sea arrojada, en ese mismo mes, a un cuerpo justo, destinado a encontrar los misterios de la Luz y destinado a hacerse bueno, para que pueda ir a la Altura, al Reino de la Luz.
Y si esa alma ha completado su número de ciclos, la Virgen de la Luz la examinará. No permitirá que sea castigada, porque ha completado el número de sus ciclos; sino que la entregará a las siete Vírgenes de la Luz.
Y las siete Vírgenes de la Luz examinarán esa alma, la bautizarán con sus bautismos, le darán la unción espiritual y la llevarán al Tesoro de la Luz. Allí la colocarán en la última fila de la Luz, hasta que tenga lugar el arrebatamiento de todas las almas perfectas.
Y cuando estén preparándose para retirar los velos del Lugar de los que están a la Derecha [295a], purificarán nuevamente esa alma, la limpiarán y la colocarán entre las filas del primer Salvador, el que está en el Tesoro de la Luz.
Sucedió, pues, que cuando el Salvador terminó de decir estas palabras a sus discípulos, María le respondió y dijo:
«Mi Señor, te he oído decir: “Aquel que reciba los misterios del Inefable, o aquel que reciba los misterios del Primer Misterio, producirá rayos de luz con emanaciones de luz y atravesará todos los Lugares, hasta llegar al Lugar de su herencia”».
El Salvador respondió y dijo a María:
«Cuando los reciban mientras todavía están vivos, y cuando salgan del cuerpo, producirán rayos de luz con emanaciones de luz y atravesarán todos los Lugares, hasta llegar al Lugar de su herencia.
Pero si son realmente pecadores y salen del cuerpo sin haberse arrepentido, y realizáis para ellos el misterio del Inefable para que sean sacados de todos los castigos y arrojados a un cuerpo justo, a fin de que puedan heredar el Reino de la Luz, o bien si han de ser llevados a la última fila de la Luz, no podrán atravesar los Lugares por sí mismos, porque no son ellos quienes realizan el misterio.
En cambio, los Receptores de Melquisedec vendrán después de ellos y los llevarán junto a la Virgen de la Luz. Y muchas veces los ministros de los jueces de los Gobernantes se apresurarán y tomarán esas almas, entregándoselas unos a otros, hasta [296a] llevarlas junto a la Virgen de la Luz».
María añadió y dijo al Salvador:
«Mi Señor, entonces, un hombre que ha recibido los misterios de la Luz que están en el primer Espacio, contando desde el exterior, y cuyo tiempo de los misterios que recibió ya ha terminado, pero que no volvió a recibir otro misterio entre los misterios que se encuentran hacia el interior de aquellos que ya había recibido; y además ese hombre fue negligente, porque no rezó la oración que elimina la maldad de los alimentos que come y de las bebidas que bebe, y debido a la maldad de esos alimentos quedó atado al Polo del Destino de los Gobernantes; y por la fuerza de los elementos volvió a pecar después de que terminara el tiempo hasta el cual se extendía el misterio, porque fue negligente y no rezó aquella oración que elimina la maldad de las almas y las purifica.
Y ese hombre salió del cuerpo antes de arrepentirse nuevamente y antes de recibir otra vez el misterio de los misterios que se encuentran dentro de los misterios que ya había recibido, los cuales se reciben nuevamente para el arrepentimiento y perdonan los pecados.
Y cuando salió del cuerpo, supimos con certeza que lo habían llevado al interior del Dragón de la Oscuridad Exterior a causa de los pecados que había cometido.
Y ese hombre no tiene ningún ayudante en el mundo ni nadie compasivo con él que pueda realizar el misterio del Inefable por él, para que lo saquen del interior del Dragón de la Oscuridad Exterior y lo lleven al Reino de la Luz.
Ahora, pues, mi Señor [297a], ¿qué hará hasta que sea liberado de los castigos del Dragón de la Oscuridad Exterior?
No, Señor, no lo abandones, porque ha sufrido en las persecuciones y en toda la condición divina en la que llega a encontrarse.
Ahora, pues, Salvador, ten misericordia de mí, para que nunca alguno de nuestros familiares llegue a encontrarse en esta situación.
Y ten misericordia de todas las almas que lleguen a encontrarse en esta situación, porque tú eres nuestra llave que abre la puerta del Universo y cierra la puerta del Universo, y tu misterio es aquello que se extiende a todos ellos.
Sí, Señor, ten misericordia de las almas de este tipo, porque en un momento determinado conocieron verdaderamente tus misterios y creyeron en ellos de verdad, y porque no actuaron con hipocresía.
Sí, Señor, concédeles gratuitamente, por tu bondad, un don de gracia, y dales el descanso que procede de tu misericordia».
Después de que María hubo dicho estas cosas, el Salvador la llamó «bienaventurada» muchas, muchas veces, a causa de las palabras que había pronunciado.
Y el Salvador tuvo una gran misericordia y dijo a María:
«Todo hombre que llegue a encontrarse en la situación que tú describes, mientras todavía esté vivo, dadle el misterio de uno de los doce nombres de las cámaras del Dragón de la Oscuridad Exterior, los cuales os daré cuando haya terminado de distribuiros el Universo, desde el interior hacia el exterior y desde el exterior hacia el interior.
Y todo hombre que conozca el misterio de uno de los doce nombres de ese Dragón de la Oscuridad Exterior —incluso cualquier hombre que sea un gran pecador—, aunque haya recibido primero los misterios de la Luz y después haya transgredido, o aunque no haya realizado ningún misterio en absoluto, estos hombres, cuando hayan completado su ciclo en las transformaciones del cuerpo,
[298a]
cuando los de este tipo salgan del cuerpo sin haberse arrepentido nuevamente y sean llevados a los castigos que están en el interior del Dragón de la Oscuridad Exterior, quedarán allí en los ciclos y en los castigos que están en el interior del Dragón.
Pero si, mientras están vivos y se encuentran en el mundo, conocen el misterio de uno de los doce nombres de los Ángeles, y pronuncian uno de esos nombres mientras están en medio de los castigos del Dragón, en el momento en que lo pronuncien, todo el Dragón se estremecerá y quedará profundamente perturbado.
Y las cámaras en las que se encuentran las almas de esos hombres abrirán sus puertas hacia el cielo. Entonces el Gobernante de la cámara en la que se encuentran esos hombres arrojará las almas de esos hombres [298b] fuera del interior del Dragón de la Oscuridad Exterior, porque han conocido el misterio del nombre del Dragón.
Y cuando el Gobernante haya expulsado las almas, los Ángeles de Ieú, el Primer Hombre, que vigilan las cámaras de aquel Lugar, se apresurarán inmediatamente y llevarán esa alma hasta Ieú, el Primer Hombre, el Legado del Primer Mandato.
Y Ieú, el Primer Hombre, verá las almas y las examinará. Descubrirá que han completado sus ciclos.
Y no está permitido llevarlas nuevamente al mundo, porque toda alma que sea arrojada al Dragón de la Oscuridad Exterior no puede ser llevada nuevamente al mundo.
Los Receptores de Ieú retendrán aquellas que todavía no hayan completado el número de sus ciclos en las transformaciones del cuerpo, hasta que se realice para ellas el misterio del Inefable y sean devueltas a un cuerpo bueno, destinado a encontrar los misterios de la Luz y heredar el Reino de la Luz.
Pero si Ieú las examina y descubre que han completado su ciclo, no está permitido devolverlas nuevamente al mundo.
Y si además el signo del Inefable no se encuentra en ellas, Ieú tendrá misericordia de ellas y las llevará junto a las siete Vírgenes de la Luz.
Ellas las bautizarán con sus bautismos, pero no les darán la unción espiritual. Las llevarán al Tesoro de la Luz, pero no las colocarán en la fila de la herencia, porque no tienen el signo ni el sello [299b] del Inefable.
Sin embargo, serán liberadas de todo castigo. Las colocarán en una sección separada de la Luz del Tesoro, apartadas de las demás, hasta el arrebatamiento del Universo.
Y en el momento en que retiren los velos del Tesoro de la Luz, purificarán y limpiarán nuevamente esas almas, profundamente; les darán nuevamente el misterio y las colocarán en la última fila que se encuentra en el Tesoro.
Y esas almas serán liberadas de todos los castigos de los juicios».
Pero después de haber dicho estas cosas, el Salvador dijo a sus discípulos:
—¿Habéis entendido de qué manera estoy hablando con vosotros?
También respondió María y dijo:
—Mi Señor, esto es lo que dijiste una vez en una parábola [300a], diciendo: «Haceos un amigo con las riquezas de la injusticia, para que, cuando os falten, él os reciba en las moradas eternas».
¿Qué es, pues, las riquezas de la injusticia, sino el dragón de las Tinieblas exteriores? Esto es lo que significa la palabra: quien comprenda el misterio de uno de los nombres del dragón de las Tinieblas exteriores, cuando sea abandonado en las Tinieblas exteriores, o cuando complete el ciclo de la transformación del cuerpo, y pronuncie el nombre del dragón, será liberado y saldrá de las Tinieblas, y ellos lo llevarán a la Luz del Tesoro.
Esto es, mi Señor, el significado de aquella palabra.
También respondió el Salvador y dijo a María:
—Bien hecho, alma espiritual y pura. Esta es la explicación de aquella palabra.
María añadió:
—Mi Señor, ¿suele el dragón de las Tinieblas exteriores entrar en este mundo, o no suele hacerlo?
El Salvador respondió y dijo a María:
—Cuando sale la luz del sol, suele cubrir de oscuridad al dragón; pero cuando el sol se pone en el mundo, ¿acaso no permanece la oscuridad como una cortina para el sol? Y la nube de las tinieblas suele entrar en el mundo con forma de una columna de humo durante la noche, es decir, cuando el sol atrae hacia sí sus rayos. Porque es imposible que el mundo soporte la oscuridad del dragón en su verdadera forma; de lo contrario, sería disuelto y perecería de inmediato.
Después de decir estas cosas, el Salvador añadió también:
—María, todavía te pregunto algo: no me lo ocultes. Ahora, mi Señor, ¿quién es aquel que obliga al hombre hasta que llega a pecar?
El Salvador respondió [301a] y dijo a María:
—Los Gobernantes del Destino son quienes obligan al hombre hasta que llega a cometer pecado.
María respondió y dijo al Salvador:
—Mi Señor, ¿no suelen los Gobernantes descender al mundo y obligar al hombre hasta que llega a pecar?
El Salvador respondió y le dijo:
—No suelen descender así al mundo. Más bien, cuando viene un alma antigua que desciende de ellos, los Gobernantes de aquel gran Destino —el que está en el Lugar de la cabeza de los Eones, lugar que llaman el Lugar del Reino de Adamas, y que está en presencia de la Virgen de la Luz—, los Gobernantes de aquel Lugar de la cabeza [301b] suelen darle al alma antigua una copa de olvido, hecha de la semilla de la maldad, llena de toda clase de deseos y de todo olvido.
Y tan pronto como esa alma bebe de la copa, olvida todo lugar al que había ido y todos los castigos por los que había pasado.
Y esa copa de agua del olvido llega a convertirse en un cuerpo fuera del alma, y se convierte en un ser semejante al alma en todos los aspectos; es decir, es lo que llaman el espíritu falso.
Sin embargo, si se trata de un alma nueva, suelen tomarla del sudor de los Gobernantes y de las lágrimas de sus ojos, o también del aliento de su boca.
En una palabra, si se trata de una de estas almas nuevas, si procede del sudor, los grandes Gobernantes del gran Destino toman el sudor de todos los Gobernantes de sus Eones, lo amasan todo junto inmediatamente, lo dividen y lo convierten en alma. O bien, si se trata de residuos de la purificación de la Luz, Melquisedec suele tomarlos de los Gobernantes.
Los cinco grandes Gobernantes del gran Destino suelen amasar los residuos unos con otros, los dividen y los convierten en alma tras alma, para que cada uno de los Gobernantes de los Eones coloque su parte dentro del alma.
Por eso los amasan unos con otros, para que todos pertenezcan al alma.
Y [302b] los cinco grandes Gobernantes, cuando los dividen y los convierten en almas, los toman del sudor de los Gobernantes.
Pero si se trata de algo procedente de los residuos de la purificación de la Luz, Melquisedec, el gran Receptor de la Luz, suele tomarlo de los Gobernantes. O bien, si se trata de algo procedente de sus lágrimas o del aliento de su boca, en una palabra, de almas de esta clase, cuando los cinco Gobernantes los dividen y los convierten en almas…
O bien, si se trata de un alma antigua, el Gobernante que llega a estar entre las cabezas de los Eones mezcla también la copa del olvido de la semilla de la maldad; la amasa con cada una de las almas nuevas en el momento [303a] en que llega a estar en el Lugar de la cabeza.
Y aquella copa del olvido se convierte en el espíritu falso de esa alma.
Y permanece fuera del alma, sirviéndole de vestidura, siendo semejante a ella en todos los aspectos, como una vestidura o envoltura exterior.
Y los cinco grandes Gobernantes del Destino de los Eones, junto con el Gobernante del disco del sol y el Gobernante del disco de la luna, suelen soplar en el interior de aquella alma, y de ellos sale una porción de mi poder, aquella que el último Ayudante arrojó en la Confusión.
Y esa porción de poder permanece dentro del alma, disolviéndose y actuando por su propia autoridad conforme al orden en el que la colocaron, para darle entendimiento al alma, de modo que busque continuamente las obras de la Luz de lo Alto.
Y ese poder es semejante al tipo de alma en todos sus rasgos y es similar a ella. No puede estar fuera del alma, sino que permanece dentro de ella, conforme a lo que ordené desde el principio, pues ha de ser arrojado en el Primer Mandamiento que le ordené, para que permanezca fuera de las almas conforme al orden establecido por el Primer Misterio.
Por eso os diré todas estas cosas en la Distribución del Universo: acerca del poder y también acerca del alma; de qué manera las forman, qué Gobernante es quien las forma, qué clase corresponde a cada alma, de modo que os lo explicaré en la Distribución del Universo: cuántos son los que trabajan sobre el alma.
Y os diré el nombre de todos aquellos que trabajan sobre el alma [304a], y os diré de qué manera forman el espíritu falso junto con el Destino.
Y os diré el nombre del alma que todavía no ha sido purificada, y también su nombre cuando la hayan purificado y se haya vuelto pura.
Y os diré el nombre del espíritu falso, y os diré el nombre del Destino, y os diré el nombre de todos los vínculos con los que los Gobernantes atan el espíritu falso al alma.
Y os diré el nombre de todos los Decanos, aquellos que trabajaron sobre el alma en los cuerpos del alma que están en el mundo.
Y os diré de qué manera trabajan sobre las almas.
Y os diré la naturaleza de cada una de las almas, y os diré la naturaleza de las almas de los hombres, de las aves, de las fieras y de los reptiles.
Y os diré la naturaleza de todas las almas, así como la de todos los Gobernantes que las enviaron al mundo, para que lleguéis a ser completos en todo conocimiento, de modo que os llamen «los que son completos en todo conocimiento», con toda plenitud.
Todas estas cosas os las diré en la Distribución del Universo. Y después de todas ellas os diré también por qué llegaron a existir todas estas cosas.
Escuchad, pues, para que pueda hablar con vosotros acerca del alma, tal como dije: los cinco grandes Gobernantes del gran Destino de los Eones, junto con los Gobernantes del disco del sol y los Gobernantes del disco de la luna, suelen soplar dentro de aquella alma, y de ellos sale [305a] una porción de mi poder, tal como terminé de deciros.
Y esa porción de poder permanece dentro del alma para que pueda sostenerla, mientras que colocan el espíritu falso fuera del alma, vigilándola y estando unido a ella.
Y los Gobernantes suelen atarlo al alma con sus sellos y sus vínculos, y lo sellan dentro de ella para que la obligue continuamente y haga que cometa sus pasiones, sus transgresiones y todos sus pecados repetidos, para que sea siempre esclava de ellos y permanezca continuamente bajo su dominio durante las transformaciones del cuerpo.
Y lo sellan dentro de ella para que se entregue a todo pecado y a todo deseo del mundo.
Por esta razón traje los misterios al mundo: estos misterios que liberan todos los vínculos del espíritu falso y todos los sellos con los que lo atan al alma; misterios que hacen libre al alma, la redimen de sus Gobernantes, sus padres, la convierten en Luz pura y la llevan al reino de su Padre, el Primero que ha venido, el Primer Misterio, por toda la eternidad.
Por esta razón os dije una vez:
«Quien no abandone a padre y madre y venga y me siga, no es digno de mí».
Dije, por tanto, una vez:
«Abandonaréis a vuestros Gobernantes, vuestros padres, para que os convierta en hijos del Primer Misterio por toda la eternidad».
Después de que el Salvador hubo dicho estas cosas, Salomé se adelantó y dijo:
—Mi Señor, si nuestros padres son los Regentes, ¿cómo está escrito entonces en la Ley de Moisés: «El que abandone a su padre y a su madre, que muera de muerte»? ¿Acaso la Ley no habló de esto?
Entonces, cuando Salomé hubo dicho estas cosas, el poder de la luz que está en María Magdalena se elevó dentro de ella. Y dijo al Salvador:
—Mi Señor, ordéname que pueda hablar con mi hermana Salomé, para explicarle el significado de las palabras que ha pronunciado.
Cuando el Salvador oyó estas palabras, dijo a María:
—Te declaro muy, muy bienaventurada, María.
El Salvador respondió y dijo a María:
—Te ordeno, María, que expliques el significado de las palabras que ha pronunciado Salomé.
Después de que el Salvador hubo dicho estas cosas, María se adelantó hacia Salomé, la saludó y dijo:
—Hermana mía, respecto de las palabras que dijiste: «Está escrito en la Ley de Moisés: “El que abandone a su padre y a su madre, que muera de muerte”», ahora, hermana mía, la Ley no dijo esto acerca del alma, ni acerca del cuerpo, ni acerca del espíritu falso, pues todos estos son hijos de los Regentes y proceden de ellos. La Ley dijo esto acerca del poder que salió del Salvador, ese que hoy es el Morador de la Luz dentro de nosotros.
La Ley también dijo: «Todo aquel que permanezca fuera del Salvador y de sus misterios, fuera de sus padres, no solo morirá de muerte, sino que perecerá en la perdición».
Después de que María hubo dicho estas cosas, Salomé se adelantó hacia María, la saludó nuevamente y dijo:
—Salomé: Existe un poder del Salvador que me hace comprender, igual que a ti.
Cuando el Salvador oyó las palabras de María, la declaró también muy, muy bienaventurada.
El Salvador respondió además y dijo a María en medio de los discípulos:
—Escucha, María: ¿quién es el que obliga al hombre hasta el punto de hacer que peque?
Ahora bien, los Regentes acostumbran a sellar el espíritu falso dentro del alma, para que este no pueda apartarla en ningún momento de cometer todo pecado y toda iniquidad. También acostumbran a ordenar al espíritu falso, diciéndole:
«Siempre que el alma salga del cuerpo, no la sacudas mientras esté unida a ella, sino acúsala en todos los Lugares de los juicios, según cada uno de esos Lugares, por todos los pecados que tú hiciste que cometiera, para que la castiguen en todos los Lugares de los juicios; para que no pueda ir hacia la Luz; para que hagan que vuelva a la transformación de su cuerpo».
En una palabra, acostumbran a ordenar al espíritu falso:
«No la sacudas en ningún momento, excepto cuando diga el misterio y desate todos los sellos y todas las ataduras con las que te hemos atado a ella».
Y cuando ella diga los misterios y desate todos tus sellos y todas tus ataduras mediante la protección del Lugar, y cuando vaya, déjala venir, pues habrá sido contada entre los que pertenecen a la Luz de la Altura. Entonces será ajena a nosotros y a ti, y desde ese momento podrás apoderarte de ella.
Pero si no dice los misterios que desatan tus ataduras y tus sellos mediante la protección del Lugar, apodérate de ella y no la dejes ir. Acúsala en los castigos de todos los Lugares de los juicios por cada pecado que hiciste que cometiera.
[308a] Y después de esto, llévala ante las Vírgenes de la Luz, las que acostumbran a enviarla nuevamente al ciclo.
Estas son las órdenes que los Regentes del Gran Destino de los Eones acostumbran a entregar al espíritu falso.
Y los Regentes acostumbran a llamar a los Ministros de los Eones, cuyo número es 365. Estos son los que acostumbran a recibir el alma y el espíritu falso, unidos uno al otro: el espíritu falso está fuera del alma, mientras que la mezcla del poder está en el interior del alma, dentro de ambos, para que los dos puedan mantenerse en pie.
Y los Regentes acostumbran a ordenar a los Ministros, diciéndoles:
«Este es el modelo que pondréis en el cuerpo de la materia del Mundo».
Y les dicen:
«Poned la mezcla del poder en lo más interior de todos ellos, para que puedan mantenerse en pie, porque ella es su fundamento. Después del alma, colocad el espíritu falso».
Esta es la manera en que acostumbran a ordenar a sus Ministros que los coloquen en los cuerpos que son su representación.
De esta forma, los Ministros de los Regentes acostumbran a llevar el poder, el alma y el espíritu falso, y los hacen descender, los tres, al Mundo. Y acostumbran a derramarlos sobre el Mundo de los Regentes del Medio.
Los Regentes del Medio también acostumbran a considerar el espíritu falso junto con el Destino, cuyo nombre es «la Moira». Este es quien conduce al hombre hasta hacer que muera mediante la muerte que le ha sido asignada.
Este es el Destino que los Regentes del Gran Destino ataron al alma.
Y los Ministros de la Esfera acostumbran a unir el alma con el poder, con el espíritu falso y con el Destino. Después los dividen a todos en dos partes y van detrás del hombre y de la mujer en el Mundo, aquellos a quienes se les ha dado la señal de que los enviaremos hacia ellos.
Y acostumbran a dar una parte al varón y otra parte a la mujer, ya sea mediante alimento del Mundo, mediante el aliento del aire, mediante agua o mediante alguna cosa que beban.
Todo esto os lo explicaré: el tipo de cada alma y los modelos que acostumbran a entrar en los cuerpos, ya sean de hombre, de ave, de animal, de bestia salvaje, de reptil o de cualquier forma que exista en el Mundo. Os explicaré sus tipos y de qué manera acostumbran a entrar en los hombres. Os lo explicaré en la Distribución del Universo.
[309b] Ahora bien, cuando los Ministros de los Regentes arrojan una parte en la mujer y otra parte en el varón, de la manera que os he dicho, aunque estén muy alejados uno del otro, los Ministros acostumbran a obligarlos secretamente para que armonicen entre sí conforme a la armonía del Mundo.
Y el espíritu falso que está en el varón acostumbra a venir hacia la parte que ha sido depositada en el Mundo dentro de su cuerpo. La toma y la arroja al vientre de la mujer, donde queda depositada junto con la semilla de la maldad.
E inmediatamente los 365 Ministros de los Regentes entran en su vientre y permanecen allí.
Los Ministros acostumbran a unir las dos partes entre sí. También acostumbran a retener en el vientre de la mujer la sangre de todos los alimentos que ella come y de todo lo que bebe, y la mantienen allí durante cuarenta días.
Amasan la sangre procedente del poder de los alimentos y la amasan bien en el vientre de la mujer.
Después de los cuarenta días, pasan otros treinta días construyendo sus miembros a imagen del cuerpo del hombre. Cada uno de ellos construye un miembro. Os diré cuáles Decanos son los que los construirán; os lo explicaré en la Distribución del Universo.
Por tanto, si después de esto sucede que los Ministros completan todo el cuerpo con todos sus miembros en setenta días, entonces, después de esto, los Ministros acostumbran a llamar al cuerpo que han construido.
Primero llaman al espíritu falso; después llaman al alma para que entre en ellos; y después llaman a la mezcla del poder para que entre en el alma.
Y al Destino lo colocan fuera de todos ellos, sin mezclarlo con ellos, siguiéndolos desde lejos.
Después de esto, los Ministros acostumbran a sellarlos unos con otros con todos los sellos que los Regentes les dieron.
Acostumbran a sellarlo en el día en que lo establecieron en el vientre de la mujer: lo sellan en el lado izquierdo de la forma humana.
Y acostumbran a poner otro sello el día en que completaron el cuerpo, en el lado derecho.
Y acostumbran a poner otro sello el día en que los Regentes se los entregaron, en medio del cráneo de la forma humana.
Y acostumbran a poner otro sello el día en que el alma sale de los Regentes: lo sellan sobre el cráneo de la forma humana.
Y acostumbran a poner otro sello el día en que amasan los miembros y los separan para formar un alma; lo sellan en el cráneo, en el lado derecho de la forma.
Y el día en que atan el espíritu falso a ella —es decir, al alma— lo sellan detrás de la cabeza de la forma.
Y el día en que los Regentes hacen entrar el poder en el cuerpo, lo sellan en el cerebelo, que está en medio de la cabeza de la forma, y también en el corazón de la forma.
Y también sellan en la frente de la forma el número de años que el alma pasará en el cuerpo.
Así pues, todos estos son los sellos que ponen sobre la forma.
Os diré el nombre de todos estos sellos en la Distribución del Universo.
Y después de la Distribución del Universo os explicaré por qué ocurrió todo esto.
Y si queréis comprenderlo, yo soy ese Misterio.
[312a] Ahora bien, los Ministros acostumbran a completar al hombre entero y todos estos sellos con los que han sellado el cuerpo.
Después, los Ministros acostumbran a llevar toda la especificidad de estos sellos y la entregan a todos los Regentes de los Juicios, aquellos que están por encima de todos los castigos de los juicios.
Y se la entregan a sus Receptores, los que sacan las almas de los cuerpos.
Estos acostumbran a entregarles la especificidad de los sellos, para que conozcan el momento en que deben sacar las almas de los cuerpos.
Y para que conozcan el momento en que deben hacer salir el cuerpo, los envían hacia sus Ministros. Estos se levantan y siguen al alma, convirtiéndose en testigos de cada pecado que ella cometa, junto con el espíritu falso, respecto de la manera en que será castigada en los juicios.
Y cuando los Ministros entregan la especificidad de los sellos a los Regentes de los Juicios, acostumbran a retirarse y ocuparse de las tareas que les han sido asignadas por los Regentes del Gran Destino.
Y cuando se completa el número de meses de la gestación, acostumbran a sacar al niño, siendo pequeña en él la mezcla del poder, pequeña el alma y pequeño el espíritu falso.
Pero el Destino es grande: no está mezclado con el cuerpo ni con su disposición, sino que sigue al alma, al cuerpo y al espíritu falso hasta el momento en que el alma sale del cuerpo.
Esto sucede conforme al tipo de muerte mediante el cual habrá de morir, según lo que le ha sido asignado por los Regentes del Gran Destino.
O bien, si está destinado a morir a causa de una bestia salvaje, el Destino hace que la bestia salvaje se acerque a él hasta matarlo.
O si está destinado a morir a causa de un reptil;
o si está destinado a caer accidentalmente en un pozo;
o si está destinado a estrangularse;
o si está destinado a morir por el agua;
o por alguna de estas cosas;
o incluso por otra muerte, peor o mejor que estas.
En una palabra, el Destino es aquello que conduce su muerte hacia él.
Esta es la función del Destino, y no tiene ninguna otra función aparte de esta.
Y el Destino sigue a aquel hombre hasta el día de su muerte.
Respondió María y dijo:
—Entonces, todo hombre que está en el mundo, y toda obra que el Destino les haya asignado, sea buena o mala, sea pecado o muerte o vida; en una palabra, todo cuanto el Gobernante del Destino les haya asignado, les sucederá.
Respondió el Salvador y dijo a Mariam:
—En verdad, en verdad os digo: todo cuanto ha sido asignado a cada uno por el Destino, sea toda buena obra o todo pecado; en una palabra, todo cuanto les haya sido asignado, eso les sucederá.
Por esto, pues, traje la llave de los misterios del reino de los cielos; de otro modo, ninguna carne se habría salvado en el mundo, porque sin los misterios no hay nadie que pueda ir al reino de la Luz, sea justo o haya cometido pecado.
Por esto, pues, traje los misterios de esta clase, las llaves de los misterios, al mundo, para liberar a los pecadores, a aquellos que creerán en mí y que me escucharán; para liberarlos de las ataduras de los sellos de los eones de los Gobernantes, y para atarlos a los sellos de las vestiduras y los órdenes de la Luz.
Aquel a quien yo libere en el mundo de las ataduras de los sellos de los eones de los Gobernantes, ellos lo liberarán en lo Alto de las ataduras de los sellos de los eones de los Gobernantes.
Y aquel a quien yo ate en el mundo a los sellos, con las vestiduras y los órdenes de la Luz, ellos lo atarán en la tierra de la Luz, a los órdenes de las herencias de la Luz.
Por causa de los pecadores me despojé de mí mismo en este tiempo. Les traje los misterios para liberarlos de los eones de los Gobernantes y atarlos a las herencias de la Luz.
Y no solo por los pecadores, sino también por los justos, para darles los misterios, y ellos los recibirán hasta la Luz; porque sin misterio no es posible llevarlos hasta la Luz.
Por esto, pues, no lo oculté, sino que lo proclamé abiertamente, y no separé a los pecadores, sino que proclamé y dije a todos los hombres, a los pecadores junto con los justos:
«Buscad y encontraréis; llamad y os abrirán. Porque todo el que busca de verdad encontrará, y al que llama le abrirán».
Porque dije a todo hombre que buscara los misterios del reino de la Luz, aquellos que los purificarán y los harán luz pura, y ellos los llevarán hasta la Luz.
Por esto, pues, Juan el Bautista profetizó acerca de mí, diciendo:
«Yo, en efecto, os bauticé con agua para el arrepentimiento y para el perdón de vuestros pecados. El que viene después de mí es más grande que yo; este tiene el aventador en su mano. Está a punto de limpiar su era: la paja, en efecto, la quemará con un fuego que no se apaga, pero el trigo lo recogerá en su granero».
Mi poder, que estaba en Juan, profetizó acerca de mí, sabiendo que yo traería los misterios al mundo, que purificaría los pecados de los pecadores, de aquellos que creerán en mí y me escucharán; que los haría luz pura y los llevaría hasta la Luz.
Después de que Jesús hubo dicho estas cosas, María respondió y dijo:
—Mi Señor, entonces, cuando los hombres vayan a buscar y encuentren enseñanzas de error, ¿cómo sabrán si pertenecen a ti o no?
Respondió el Salvador y dijo a María:
—Ya os dije una vez: «Sed como los sabios cambistas», porque lo que es bueno lo toma, y lo que es malo lo rechaza.
Ahora, pues, decid a todo hombre que busque la Divinidad:
Cuando sopla un viento del norte, sabéis que vendrá el frío; cuando sopla un viento del sur, sabéis que vendrá un calor ardiente con temperatura cálida.
Ahora, pues, decidles: si conocéis el aspecto del cielo y de la tierra según los vientos, cuando alguno se acerque a vosotros y os predique acerca de una Divinidad, y sabéis con exactitud que sus palabras coinciden y concuerdan con todas las palabras que yo os dije mediante dos o tres testimonios, y concuerdan con la constitución del aire, con los cielos, con los ciclos, con las estrellas, con los planetas, con toda la tierra, con todo cuanto hay en ella y también con todas las aguas y con todo cuanto hay en ellas, decidles:
«Los que vienen a vosotros y cuyas palabras coinciden y concuerdan con todo el conocimiento que yo os he dado, recibidlos como pertenecientes a nosotros».
Estas son las cosas que diréis a los hombres a quienes predicáis, para que se guarden de las enseñanzas del error.
Ahora, pues, por causa de los pecadores me despojé de mí mismo y vine al mundo para liberarlos, porque los justos, en efecto, aquellos que nunca hicieron ningún mal y que nunca cometieron pecado, necesitan encontrar los misterios que están en el Libro de Ieou, los cuales hice que Enoc escribiera en el paraíso, mientras hablaba con él desde el Árbol del Conocimiento y desde el Árbol de la Vida.
Y le hice colocarlos en la roca de Ararad.
Y puse allí a Kalapatauroth, el Gobernante que está sobre Ghemmout, aquel sobre cuyos pies está Ieou; y él es quien recorre todos los eones con los Destinos.
A ese Gobernante lo puse para que vigilara los Libros de Ieou a causa del Diluvio, para que ningún Gobernante los envidiara y los destruyera.
Estos son los que os daré cuando termine de explicaros la Distribución del Universo.
Después de que el Salvador hubo dicho estas cosas, María respondió y dijo:
—Mi Señor, ¿quién es, entonces, el hombre que está en el mundo que no haya pecado en absoluto, siendo completamente libre de injusticia? Porque cuando esté libre de una, no podrá estar libre de otra, para que pueda encontrar los misterios que están en los Libros de Ieou. Porque digo que no existe hombre en el mundo que pueda estar libre de pecado. Pues cuando pueda estar libre de uno, no podrá estar libre de otro.
Respondió el Salvador y dijo a María:
—Os digo que encontrarán uno entre mil, dos entre diez mil, a causa de la culminación del misterio del Primer Misterio, que os diré cuando haya terminado de distribuir el Universo.
Por esto, pues, me despojé de mí mismo y traje los misterios al mundo, porque todos están bajo el pecado y todos quedan privados del don gratuito de los misterios.
Respondió María y dijo al Salvador:
—Mi Señor, antes de que vinieras al Lugar de los Gobernantes, y antes de que vinieras al mundo, ¿ningún alma fue a la Luz?
Respondió el Salvador y dijo a María:
—En verdad, en verdad os digo: antes de que viniera al mundo, ninguna alma entró en la Luz.
Y ahora, habiendo venido, abrí las puertas de la Luz y abrí los caminos que conducen a la Luz.
Y ahora, aquel que haga lo que es digno de los misterios, que reciba los misterios y vaya a la Luz.
María añadió y dijo:
—Mi Señor, pero he oído que los profetas fueron a la Luz.
El Salvador añadió y dijo a María:
—En verdad, en verdad te digo: ningún profeta fue a la Luz.
Pero los Gobernantes de los eones, que hablaban con ellos desde los eones, les dieron el misterio de los eones.
Y cuando llegué al Lugar de los Eones, tomé a Elías y lo envié al cuerpo de Juan el Bautista.
Pero también a los demás los transformé en cuerpos justos, aquellos que encontrarán los misterios de la Luz, irán a lo Alto y heredarán el reino de la Luz.
A Abraham, Isaac y Jacob, en efecto, les perdoné todos sus pecados y todas sus injusticias, y les di los misterios de la Luz en los eones, y los puse en el Lugar de Iabraoth, junto con todos los Gobernantes que se arrepintieron.
Y mientras vaya a lo Alto y venga, estando a punto de ir a la Luz, llevaré sus almas conmigo a la Luz.
Pero en verdad te digo, María: él —el manuscrito dice «ellos»— no irá a la Luz si yo no he llevado tu alma, la tuya junto con la de todos tus hermanos, a la Luz.
Pero también al resto de los patriarcas y a los justos, desde el tiempo de Adán hasta ahora, que están en los eones junto con todos los órdenes de los Gobernantes, cuando llegué al Lugar de los Eones, hice que estos, la Virgen de la Luz, los transformara en todos los cuerpos que llegarían a ser justos.
Estos son los que encontrarán todos los misterios de la Luz, entrarán y heredarán el reino de la Luz.
Respondió María y dijo:
—Somos felices más que cualquier hombre por estas grandezas que nos has revelado.
Respondió el Salvador y dijo a María y a todos los discípulos:
—Todavía os revelaré todas las grandezas de lo Alto, desde la parte interior de las partes interiores hasta la parte exterior de las partes exteriores, para que lleguéis a ser completos en todo conocimiento, y con toda plenitud, con la altura de las alturas y con la profundidad de las profundidades.
María continuó y dijo al Salvador:
—Mi Señor, he aquí que sabemos con confianza y con exactitud, claramente, que tú trajiste las llaves de los misterios del reino de la Luz, aquellas que perdonan los pecados de las almas, las purifican, las hacen luz pura y las llevan hasta la Luz.
EL CUARTO DOCUMENTO
UNA PARTE DE LOS LIBROS DEL SALVADOR
[318b] Sucedió, por tanto, que, después de haber crucificado a nuestro Señor Jesús, él resucitó de entre los muertos al tercer día y reunió junto a sí a sus discípulos. Ellos le suplicaron, diciendo:
—Señor nuestro, ten compasión de nosotros, porque hemos abandonado a padre y madre y a todo el mundo para seguirte.
Entonces Jesús se puso de pie con sus discípulos junto a las aguas del Océano e invocó con esta oración, diciendo:
—Escúchame, Padre mío, Padre de toda paternidad, Luz ilimitada:
a e ē i o u ō i a o a o i ō i a psinother—ther(i)nops—nōpsither—zagourē—pagouri—nethmomaoth—nepsiomaoth—marakhakhtha—thobarraban—tharnakhakhan—zorokothora—Ieou—sabaoth.
Mientras Jesús pronunciaba estas palabras, Tomás, Andrés, Jacobo y Simón el Cananeo estaban al oeste, con el rostro vuelto hacia el este.
[319a] Felipe y Bartolomé estaban al sur, vueltos hacia el norte. Los demás discípulos y las mujeres discípulas estaban detrás de Jesús.
Jesús estaba de pie junto al altar y gritó. Después se volvió hacia los cuatro puntos del mundo con sus discípulos, todos ellos vestidos con túnicas de lino, diciendo:
i a o i a o (escrito arriba) i a o.
Esta es su interpretación:
i ō t a: «El Universo salió de Alfa; ellos se volverán. ō: llegará a ser la consumación de todas las consumaciones».
Después de haber dicho estas cosas, Jesús dijo:
—Iaphtha iaphtha mounaēr, mounaēr, ermanouēr, ermanouēr.
Esto significa:
—Oh Padre de toda paternidad de los Ilimitados, escúchame acerca de mis discípulos, a quienes he traído ante tu presencia, porque ellos creerán en cada palabra de tus verdades. Haz todo lo que yo te pida acerca de ellos, porque conozco el nombre del Padre del Tesoro de la Luz.
De nuevo Jesús, que es Aberamenthō, gritó diciendo el nombre del Padre del Tesoro de la Luz y dijo:
—Que todos los misterios de los Gobernantes y de las Autoridades, de los Ángeles y de los Arcángeles, de todo poder y de toda obra del Dios invisible, ag(x corregido)rammakhamar(insertado)ei, con la Barbēlō y la bdella, se acerquen y se aparten, separándose hacia la derecha.
Pero en aquel momento todos los cielos se dirigieron hacia el oeste, junto con todos los Eones, la Esfera, sus Gobernantes y todos sus poderes. Todos corrieron hacia el oeste, a la izquierda del disco del sol, junto con el disco de la luna.
Pero el disco del sol era un gran dragón con la cola dentro de su boca, montado sobre siete poderes de la Izquierda, y arrastrando debajo de sí lo siguiente: cuatro poderes con forma de caballos blancos.
[320a] El curso de la luna tenía forma de barco, con un dragón macho y un dragón hembra como timón. Dos terneros blancos lo arrastraban por debajo, y detrás de la luna había una figura semejante a un niño que guiaba a los dragones que robaban la luz de los Gobernantes. Delante de él había una figura con rostro de gato.
Todo el Mundo, con las montañas y los mares, se dirigió hacia el oeste, hacia la izquierda.
Jesús y sus discípulos permanecieron en medio del Lugar aéreo, en los caminos del Camino del Medio, que está debajo de la Esfera.
Y llegaron a la primera formación del Camino que está en el Medio.
Entonces Jesús se puso de pie en el aire, en el lugar de aquel Camino, junto con sus discípulos.
Los discípulos de Jesús le dijeron:
—¿Qué es este Lugar en el que estamos?
[320b] Jesús respondió:
—Estos son los Lugares del Camino del Medio. Sucedió que, al haberse vuelto desordenados los Gobernantes de Adamas, continuaron practicando la unión sexual, engendrando Gobernantes, Arcángeles, Ángeles, Ministros y Decanos.
Entonces Ieou, el Padre de mi Padre, salió de la Derecha y los ató bajo un Destino de la Esfera.
Pues hay doce Eones: Sabaoth el Adamas gobierna sobre seis de ellos, e Iabraoth, su hermano, gobierna sobre los otros seis.
Entonces Iabraoth creyó en los misterios de la Luz y, junto con sus Gobernantes, actuó conforme a los misterios de la Luz; abandonó los misterios de la unión sexual.
Pero Sabaoth el Adamas permaneció practicando la unión sexual con sus Gobernantes.
Cuando Ieou, el Padre de mi Padre, vio que Iabraoth había creído, se lo llevó junto con todos los Gobernantes que habían creído con él.
[321a] Lo recibió consigo, sacándolo de la Esfera, y lo llevó a un Lugar de aire que había sido purificado ante la luz del sol, entre los Lugares de los del Medio y los Lugares del Dios invisible.
Allí lo colocó junto con los Gobernantes que habían creído en él.
Y se llevó a Sabaoth el Adamas con sus Gobernantes, aquellos que no habían actuado conforme a los misterios de la Luz, sino que habían continuado practicando los misterios de la unión sexual.
Los ató dentro de la Esfera.
Ató a mil ochocientos Gobernantes en cada Eón y puso a trescientos sesenta sobre ellos.
Puso además otros cinco grandes Gobernantes para gobernar sobre los trescientos sesenta y sobre todos los Gobernantes que estaban atados.
A estos cinco, los seres humanos de todo el mundo suelen llamarlos por los siguientes nombres:
El primero suele llamarse Kronos; el segundo, Ares; el tercero, Hermes; el cuarto, Afrodita; el quinto, Zeus.
[321b] Jesús continuó:
—Escuchen también para que les revele su misterio.
Sucedió que Ieou, después de haberlos atado de esta manera, extrajo un poder del Gran Invisible y lo ató en aquel que suelen llamar Kronos.
También extrajo otro poder de Ipsantakhounkhainkhoukheokh, que es uno de los tres dioses de triple poder, y lo ató en Ares.
Y extrajo un poder de Khainkhōōōkh, que también es uno de los tres dioses de triple poder, y lo ató en Hermes.
Después extrajo un poder de Pistis Sophia, la hija de Barbēlō, y lo ató en Afrodita.
También observó que necesitaban un timón que guiara el Mundo y los Eones de la Esfera, para que no los destruyeran con sus malas acciones.
Entonces subió al Medio y extrajo un poder del Pequeño Sabaoth, el bueno, aquel que está en el Medio, y lo ató en Zeus, porque él es bueno, para que los guiara con su bondad.
[322a] Y dispuso de esta manera el movimiento de su formación, de modo que permaneciera trece meses en cada Eón, permaneciendo inmóvil, para que cada Gobernante sobre el cual llegara pudiera liberarse de la maldad de sus malas acciones.
Y le dio dos Eones como lugar de residencia, en presencia de los de Hermes.
Ya les dije la primera vez los nombres de estos cinco grandes Gobernantes, los nombres con los que suelen llamarlos los hombres del mundo.
Escuchen ahora para que también les diga sus nombres incorruptibles, que son estos:
Orimuth para Kronos,
Munikhunaphōr para Ares,
Tarpetanuph para Hermes,
Khōsi para Afrodita,
Khōnbal para Zeus.
Estos son, pues, sus nombres incorruptibles.
Pero cuando los discípulos escucharon estas palabras, se postraron y adoraron a Jesús.
[322b] Dijeron:
—¡Felices somos nosotros, más que cualquier otro ser humano, porque nos has revelado estos grandes misterios!
También le suplicaron, diciendo:
—Te rogamos que nos reveles también: ¿para qué sirven estos caminos?
Mariham se acercó entonces a él, se postró, adoró sus pies y besó sus manos. Ella dijo:
—Sí, Señor mío, revélanos cuál es la necesidad de los caminos del Medio. Porque hemos oído que están destinados a grandes castigos. ¿Cómo podremos, pues, escapar de ellos? ¿Cómo podremos quedar libres de ellos? ¿De qué manera suelen apoderarse de las almas? ¿Y cuánto tiempo suelen permanecer las almas en sus castigos?
Ten compasión de nosotros, Señor nuestro, Salvador nuestro, para que los Receptores de los juicios de los caminos del Medio no se lleven nuestras almas.
Y que no nos juzguen ni nos sometan a sus terribles castigos, para que también podamos heredar la Luz de tu Padre y no quedemos desamparados ni separados de ti.
[323a] Mientras Mariham decía estas cosas llorando, Jesús les respondió con gran compasión:
—Verdaderamente, hermanos míos y amados, ustedes que han abandonado a padre y madre por causa de mi nombre, yo les daré todos los misterios y todo conocimiento.
Les daré el misterio de los doce Eones de los Gobernantes, con sus sellos, sus documentos de identificación y la manera de invocarlos para que vayan a sus Lugares.
Y les daré el misterio del decimotercer Eón, con la manera de invocarlo para que vaya a su Lugar.
Les daré sus documentos de identificación y sus sellos.
Les daré el misterio del bautismo de los del Medio, con la manera de invocarlos para que vayan a su Lugar, junto con sus documentos de identificación y sus sellos; se los mostraré.
[323b] Y les daré el bautismo de los de la Derecha, nuestro Lugar, con su documento de identificación, sus sellos y la manera de invocarlos para que vayan allí.
Les daré también el gran misterio del Tesoro de la Luz y la manera de invocarlo para llegar allí.
Les daré todos los misterios y todo conocimiento, para que los llamen «los hijos del Pleroma», que está completo en todo conocimiento y en todo misterio.
Verdaderamente son felices, más que cualquier otro ser humano que esté sobre la tierra, porque los hijos de la Luz han venido en su tiempo.
También añadió en la palabra Jesús, dijo él:
«Sucedió, por tanto, después de estas cosas, que el Padre de mi Padre, es decir, Ieou, arrebató a otros trescientos sesenta y un Gobernantes de entre los Gobernantes de Adamas, aquellos que no creían en los misterios de la Luz. Los ató en estos [324a] lugares aéreos en los que ahora estamos, debajo de la Esfera, y puso sobre ellos a otros cinco grandes Gobernantes, es decir, aquellos que se encuentran en el camino del Medio.
Al primer Gobernante del camino del Medio [añadido en el margen superior] suelen llamarlo Paraplex, un Gobernante con forma de mujer, con el cabello que le llega hasta los pies; con quince archidemonios bajo su autoridad, que gobiernan sobre muchos otros demonios. Y esos demonios son los que suelen entrar en los hombres y hacer que se enfurezcan, maldigan y calumnien. Son también los que suelen arrebatar las almas por la fuerza y enviarlas a través de su humo de oscuridad, con sus malos castigos.
Dijo ella, Mariham:
“Mi Señor, no dejaré de preguntarte. No te enfades conmigo mientras te pregunto acerca de todas estas cosas”.
Dijo Jesús:
“Pregunta acerca de lo que quieras”.
Dijo ella, Mariham:
“Mi Señor, revélanos de qué manera suelen arrebatar las almas por la fuerza, para que también mis hermanos puedan entenderlo”.
Dijo Jesús, es decir, Aberamentho:
“Puesto que el Padre de mi Padre, es decir, Ieou, es el Proveedor de todos los Gobernantes, de los dioses y de las potencias que llegaron a existir en relación con la materia de la Luz del Tesoro.
Y Zorokothora Melquisedec también es el Legado de todas las Luces que son purificadas entre los Gobernantes, llevándolas al Tesoro de la Luz.
Estos dos son los únicos grandes Luces, y su función es esta: bajar hasta los Gobernantes y purificarlos.
Y Zorokothora Melquisedec tomó la purificación de las Luces que ellos habían purificado entre los Gobernantes y la llevó al Tesoro [325a] de la Luz, cuando llegaba el momento establecido y con el tiempo de su disposición para que bajaran hasta los Gobernantes y los oprimieran y afligieran, llevándose la purificación de los Gobernantes.
Pero en la hora en que los liberan de la opresión de quien los aflige y se retiran hacia los Lugares del Tesoro de la Luz, cuando llegan a los Lugares del Medio, Zorokothora Melquisedec suele tomar las luces, llevarlas a la puerta de los que están en el Medio y conducirlas al Tesoro de la Luz.
E Ieou también suele retirarse hacia los Lugares de los de la Derecha, hasta que llegue igualmente el momento establecido para que ellos salgan.
Por eso los Gobernantes se vuelven desordenados a causa de la ira provocada por sus malas acciones.
Inmediatamente avanzan con las Luces, porque Ieou y Melquisedec no están con ellos en esa hora. Y suelen arrebatar las almas que consiguen llevarse por la fuerza [325b] y las consumen con su humo de oscuridad y su fuego maligno.
Entonces, las almas iracundas, las que maldicen y las que calumnian, la autoridad llamada Paraplex suele arrebatarlas con los demonios que están bajo ella y enviarlas a través del humo de oscuridad, destruyéndolas con su fuego maligno. Y comienzan a consumirse y a disolverse.
Suelen pasar ciento treinta y tres años y nueve meses en los castigos de sus Lugares, mientras ella las atormenta con el fuego de sus malas acciones.
Sucede, por tanto, después de todo ese tiempo, cuando la Esfera vuelve a girar y el pequeño Sabaoth, el Zeus, llega al primero de los Aeones de la Esfera, aquel a quien suelen llamar en el mundo el Carnero de Bubastis, es decir, Afrodita.
[326a] Cuando Afrodita llega a la séptima Casa de la Esfera, es decir, la Balanza, suelen retirar los velos que están entre los de la Izquierda y los de la Derecha. Entonces el gran Sabaoth, el bueno, suele mirar desde lo Alto entre los de la Derecha, y todo el mundo, junto con toda la Esfera, se estremece ante su mirada.
Y él mira hacia los Lugares de Paraplex, y sus Lugares se disuelven y desaparecen.
Y todas las almas que están en sus castigos suelen ser retiradas y devueltas otra vez a la Esfera, porque estaban siendo destruidas en los castigos de Paraplex.
Añadió también, dijo él:
“El Gobernante de la segunda disposición suele llamarse Ariuth, la Etíope, una Gobernante mujer completamente negra, con otros catorce demonios bajo ella, que gobiernan sobre muchos otros demonios.
[326b] Y estos demonios que están allí, los que están bajo Ariuth, la Etíope, son los que suelen entrar en los hombres conflictivos, hasta provocar las guerras y las matanzas que suceden; endurecen también su corazón y provocan la ira, para que ocurran matanzas.
Y las almas que esta autoridad arrebata por la fuerza suelen pasar ciento trece años en sus Lugares, mientras ella las atormenta con su humo de oscuridad y su fuego maligno, y se acercan a la destrucción.
Y después de estas cosas, cuando la Esfera vuelve a girar y llega el pequeño Sabaoth, el bueno, aquel a quien suelen llamar en el mundo Zeus; cuando llega al cuarto Aeón de la Esfera, que es el Cangrejo, y cuando llega Bubastis, a quien suelen llamar en el mundo Afrodita, y ella llega a la [327a] décima Casa (Aeón, MS) de la Esfera, la que suelen llamar el Macho Cabrío, entonces suelen retirar los velos que están entre los de la Izquierda y los de la Derecha.
E Ieou mira desde la Derecha, y todo el mundo se estremece y se mueve junto con todos los Aeones de la Esfera, y mira hacia las moradas de Ariuth, la Etíope. Y sus Lugares se disuelven y son destruidos, y retiran todas las almas que están en sus castigos y las devuelven otra vez a la Esfera, [327b] porque habían perecido a causa de su humo de oscuridad y de su fuego maligno.
Añadió también, dijo él:
“El Gobernante de la tercera disposición suele llamarse Hécate, la de tres rostros, y hay otros veintisiete demonios bajo su autoridad. Son los que suelen entrar en los hombres y hacer que juren en falso y [328a] mientan, y que amen lo que no les pertenece.
Las almas que Hécate arrebata por la fuerza suele entregárselas a sus demonios, que están bajo su autoridad, para atormentarlas con su humo de oscuridad y su fuego maligno. Las afligen enormemente por medio de los demonios y suelen pasar ciento cinco años y seis meses sufriendo castigo en sus malos castigos.
Pero entonces comienzan a ser destruidas y a perecer.
Y después de estas cosas, cuando la Esfera vuelve a girar y llega el pequeño Sabaoth, el bueno, el que está en el Medio, aquel a quien suelen llamar en el mundo Zeus, y cuando llega al octavo Aeón de la Esfera, el que suelen llamar el Escorpión, y cuando llega Bubastis, a quien suelen llamar Afrodita, y ella llega al segundo Aeón de la Esfera, [328a] el que suelen llamar el Toro, entonces suelen retirar los velos entre los de la Izquierda y los de la Derecha.
Y desde lo Alto suele mirar Zorokothora Melquisedec, y el mundo se estremece junto con las montañas, y los Gobernantes se llenan de perturbación.
Y él mira hacia todos los Lugares de Hécate, y sus Lugares se disuelven y perecen. Y retiran todas las almas que están en sus castigos y las devuelven otra vez a la Esfera, porque habían sido destruidas en el fuego de sus castigos».
Él añadió también, dijo: La cuarta categoría, cuyo gobernante suelen llamar el Asesor de Tifón, siendo un poderoso gobernante, tiene bajo su autoridad treinta y dos demonios. Estos son los que suelen entrar en los hombres y hacer que sientan lujuria, que forniquen y cometan adulterio, y que mantengan relaciones sexuales continuamente.
Las almas, por tanto, que sean arrebatadas por la fuerza de este gobernante suelen pasar ciento treinta y ocho años en sus lugares, mientras sus demonios las atormentan con su humo de oscuridad y con su fuego maligno; y comienzan a consumirse y a perecer.
Esto sucede, por tanto, cada vez que la Esfera gira y llega el pequeño Sabaoth, el bueno, el que está en el Medio, a quien suelen llamar Zeus, cuando llega al noveno eón de la Esfera, al que suelen llamar el Arquero, y Bubastis, a quien en el mundo suelen llamar Afrodita, llega al tercer eón de la Esfera, al que suelen llamar los Gemelos. Entonces suelen retirar los velos que están entre los de la Izquierda y los de la Derecha, y Zarazaz, a quien los gobernantes suelen llamar, en el nombre de un poderoso gobernante de sus lugares, Maskelli, mira desde allí.
Y él contempla las moradas del Asesor de Tifón, y sus lugares suelen disolverse y perecer. Entonces toman todas las almas que están en sus castigos y las arrojan nuevamente a la Esfera, porque habían sido debilitadas por su humo de oscuridad y por su fuego maligno.
De nuevo añadió también en su discurso, dijo a sus discípulos: La quinta categoría, cuyo gobernante suelen llamar Iakhthanabas, siendo un poderoso gobernante, tiene bajo su autoridad muchos otros demonios.
Estos son los que suelen entrar en los hombres y hacer que se dejen llevar por las apariencias, que perjudiquen a los justos y que favorezcan a los pecadores, recibiendo regalos en contra del verdadero juicio y destruyéndolo. Hacen que se olviden de los pobres y de los necesitados, aumentando en sus almas el olvido mediante preocupaciones que no producen ningún beneficio, para que no recuerden su vida y, cuando salgan del cuerpo, puedan arrebatar las almas por la fuerza.
Las que sean arrebatadas por la fuerza de este gobernante suelen permanecer en sus castigos durante ciento cincuenta años y ocho meses. Allí se consumen a causa de su humo de oscuridad y de su fuego maligno, afligiéndolas terriblemente con la llama de su fuego.
Y cada vez que la Esfera gira y llega el pequeño Sabaoth, el bueno, a quien en el mundo suelen llamar Zeus, hasta el undécimo eón de la Esfera, al que suelen llamar el Aguador, y Bubastis llega al quinto eón de la Esfera, al que suelen llamar el León, entonces suelen retirar los velos que están entre los de la Izquierda y los de la Derecha, y desde lo alto mira hacia abajo el gran Iao, el bueno, el que está en el Medio, sobre los lugares de Iakhthanabas. Sus lugares se disuelven y perecen, y toman todas las almas que están en sus castigos y las arrojan nuevamente a la Esfera, porque habían sido destruidas por sus castigos.
Estas son, por tanto, las acciones de los caminos del Medio, sobre las cuales me preguntasteis.
Pero, al oír estas cosas, los discípulos se postraron y lo adoraron, diciendo:
«Ayúdanos, nuestro Señor, y ten compasión de nosotros, para que podamos ser salvados de estos castigos malignos que han sido preparados para los pecadores.
¡Ay de ellos! ¡Ay de ellos, los hijos de los hombres!, porque son como ciegos que avanzan a tientas en la oscuridad y no ven.
Ten compasión de nosotros, Señor, en esta gran ceguera en la que nos encontramos, y ten misericordia de toda la raza humana, porque han tendido trampas para las almas como los leones para su presa, preparando alimento para sus castigos a causa del olvido y de la ignorancia que hay en ellos.
Ten compasión, por tanto, de nosotros, nuestro Señor y nuestro Salvador, y ten misericordia de nosotros y líbranos de esta gran confusión».
Jesús dijo a sus discípulos:
«Tened ánimo, no temáis, porque sois dichosos. Yo os haré señores sobre todos estos y haré que todos ellos estén sometidos a vosotros.
Recordad que ya os había dicho antes, cuando me crucificaron, que os daría las llaves del reino de los cielos. Ahora también os digo que os las daré».
Después de que Jesús hubo dicho estas cosas, entonó un himno en el gran nombre. Los lugares del camino del Medio quedaron ocultos, y Jesús y sus discípulos permanecieron sobre un aire de luz, extraordinariamente grande.
Jesús dijo a sus discípulos:
«Acercaos a mí».
Y ellos se acercaron a él. Se volvió hacia las cuatro esquinas del mundo y pronunció el gran nombre sobre sus cabezas. Los bendijo y sopló sobre sus ojos.
Jesús les dijo:
«Mirad hacia arriba. Ved lo que veis».
Ellos levantaron los ojos y vieron una gran luz, extraordinariamente grande, de la cual ningún ser nacido de la tierra podría hablar.
Él les dijo también de nuevo:
«Mirad hacia la Luz. Ved lo que veis».
Ellos dijeron:
«Vemos un fuego, agua, vino y sangre».
Jesús, que es Aberamentho, dijo a sus discípulos:
«En verdad os digo: no traje nada al mundo cuando vine, excepto este fuego, esta agua, este vino y esta sangre.
Traje el agua con el fuego desde el Lugar de la Luz de las Luces, desde el Tesoro de la Luz.
Traje el vino con la sangre desde el Lugar de Barbelo. Y, después de un poco de tiempo, mi Padre me envió el espíritu santo en forma de una paloma.
Pero el fuego con el agua y el vino llegaron a ser para la purificación del mundo.
La sangre también se convirtió para mí en una señal, a causa del cuerpo de la humanidad, el que tomé del Lugar de Barbelo, el gran poder del Dios Invisible.
El espíritu también va delante de cada alma, llevándolas al Lugar de la Luz.
Por esto os dije: “He venido a arrojar un fuego sobre la tierra”, que significa esto: he venido a purificar los pecados de todo el mundo mediante el fuego.
Y por esto dije a la mujer samaritana:
“Si conocieras el don gratuito de Dios y quién es el que te dice: ‘Dame de beber’, tú le pedirías a él, y él te daría agua viva, y esta se convertiría en ti en una fuente que brota hasta la vida eterna”.
Y también por esto tomé una copa de vino, la bendije y os la di, porque esta es la sangre, el Pacto, que será derramada por vosotros para el perdón de vuestros pecados.
Y también por esto atravesaron mi costado con una lanza, y salió agua con sangre.
Pero estos son los misterios de la Luz que suelen perdonar los pecados, es decir, las apelaciones y los nombres de la Luz».
Sucedió, pues, después de estas cosas, que Jesús ordenó: «Que todas las potencias de la Izquierda vengan a sus lugares». Y Jesús permaneció con sus discípulos en el monte de Galilea.
También los discípulos le preguntaron: «¿Por qué, entonces, no haces que sean perdonados nuestros pecados que hemos cometido con nuestra transgresión, y nos haces dignos del reino de tu Padre?».
Pero Jesús les dijo: «En verdad os digo: no solo purificaré vuestros pecados, sino que os haré dignos del reino de mi Padre. Y os daré el misterio del perdón de los pecados sobre la tierra, de modo que aquello que perdonéis sobre la tierra será perdonado para él en los cielos, y aquello que atéis sobre la tierra quedará atado en los cielos. Os daré el misterio del reino de los cielos, para que también vosotros lo hagáis con los hombres».
Pero Jesús les dijo: «Traedme fuego con algo de madera de vid».
Se lo trajeron y él ofreció la Ofrenda. Puso dos recipientes de vino, uno a la derecha y otro a la izquierda de la Ofrenda. Puso la Ofrenda delante de ellos. Colocó una copa de agua junto al recipiente de vino que estaba a la derecha, y puso una copa de vino junto al recipiente de vino que estaba a la izquierda. Colocó algunos panes, según el número de discípulos, en medio de las copas. Puso una copa de agua detrás de los panes.
Jesús se puso de pie delante de la Ofrenda. Colocó a los discípulos detrás de él, todos envueltos en vestiduras de lino, con el billete que llevaba el nombre del Padre del Tesoro de la Luz en sus manos.
Entonces clamó diciendo:
«Escúchame, Padre mío, Padre de toda paternidad, Luz ilimitada:
Iao iuo iaō aoi uia psinother theropsin nopsither nephthomaoth nephiomaōth marakhakhtha marmarakhtha ieanamenaman amaneitououranou israi amen amen soubaibai appaap amen amen deraaraiapaou amen amen sarsasartou amen amen koukiaminmiai amen amen iai iai touap amen amen amen main mari marie marei amen amen.
Escúchame, Padre mío, Padre de todo reino. Invoco también a los que perdonan, a los que purifican la transgresión. Perdonad los pecados de las almas de estos discípulos que me han seguido, purificad su transgresión y haced que sean dignos de ser contados entre los que pertenecen al reino de mi Padre, el Padre del Tesoro de la Luz, porque me han seguido y han guardado mis mandamientos.
Ahora, pues, Padre mío, Padre de toda paternidad, que vengan los que perdonan, cuyos nombres son estos:
ghiphirepsnijiet—zenei berimou—sokhabrikher euthari nanei dieis balmerikh Meuni poskhirie entair mouthiour cmour peukher oouskhous minionor isokhobor tha.
Escúchame mientras los invoco: perdonad los pecados de estas almas y borrad su transgresión. Haced que sean dignas de ser contadas entre los que pertenecen al reino de mi Padre, el Padre del Tesoro de la Luz, porque conozco tus grandes poderes y los invoco:
Ayer bebrō athroni eoureph eone souphen knitou sokhreoph mayoubi mneyor sououi khokheteoph khōkhe eteoph memōkh aneuph.
Perdonad los pecados de estas almas y borrad su transgresión: los que cometieron sabiendo lo que hacían y los que cometieron sin saberlo; los que cometieron en fornicación y adulterio, incluso hasta el día de hoy. Perdonadles estos pecados, haced que sean dignos de ser contados entre los que pertenecen al reino de mi Padre y que sean dignos de recibir de esta Ofrenda, de mi Padre, que es santo.
Por tanto, Padre mío, si me has escuchado, has perdonado los pecados de estas almas, has borrado su transgresión y las has hecho dignas de ser contadas entre los que pertenecen a tu reino, entonces me darás una señal en esta Ofrenda».
Y ocurrió la señal que Jesús había dicho.
Jesús dijo a sus discípulos:
«Alegraos y regocijaos, porque han perdonado vuestros pecados, han borrado vuestra transgresión y habéis sido contados entre los que pertenecen al reino de mi Padre».
Después de haber dicho estas cosas, los discípulos se llenaron de gran alegría.
Jesús les dijo:
«Esta es la manera y este es el misterio que vosotros haréis por los hombres que crean en vosotros, que no tengan engaño en ellos y que os escuchen en todo lo que digáis que sea bueno. Y sus pecados, junto con su transgresión, serán borrados hasta el día en que hagáis este misterio.
Pero mantened oculto este misterio. No se lo deis a cualquier hombre, excepto a aquel que haga todo lo que os he dicho en mis mandamientos.
Este, pues, es el misterio de la verdad del bautismo de aquellos cuyos pecados serán perdonados y cuya transgresión será cubierta.
Este es el bautismo de la Primera Ofrenda, que conduce al Lugar de la Verdad y al Lugar de la Luz.
Después de esto, también sus discípulos dijeron:
«Rabbei, revélanos el misterio de la Luz de tu Padre, pues sabemos que nos has dicho que también existe un bautismo de Fuego, y que existe también un bautismo de Espíritu, que es santo, de la Luz, y existe una unción espiritual. Estos son los que suelen llevar las almas al Tesoro de la Luz.
Dinos, pues, su misterio, para que también nosotros podamos heredar el reino de tu Padre».
Jesús les dijo:
«¿Estos son los misterios que buscáis?
No existe misterio más excelente que estos, que está destinado a llevar vuestras almas a la Luz de las Luces, a los Lugares de la Verdad con la bondad, al Lugar de aquel que es santo entre todos los santos; al Lugar donde no hay mujer ni hay hombre, ni existe forma alguna en aquel Lugar, sino que hay una luz firme, inefable.
Por tanto, no existe nada más excelente que estos misterios que buscáis, excepto el misterio de las Siete Voces con sus cuarenta y nueve poderes, sus billetes y el Nombre que es más excelente que todos ellos, el Nombre en el que llega a existir todo nombre, toda luz y todo poder.
Aquel que conozca ese Nombre, cuando salga del cuerpo de la materia, no habrá humo, ni oscuridad, ni autoridad, ni Gobernante de la Esfera del Destino, ni Ángel, ni Arcángel, ni poder alguno que pueda retener el alma que conozca ese Nombre.
Y cuando salga del mundo y diga ese Nombre al fuego, el fuego se apagará y la oscuridad se retirará.
Y cuando diga ese Nombre a los demonios, junto con los Receptores de la Oscuridad Exterior, con sus gobernantes, sus autoridades y sus poderes, todos perecerán, sus llamas arderán y gritarán:
“¡Tú eres santo, tú eres santo, aquel que es santo entre todos los santos!”.
Y cuando digan ese Nombre a los Receptores de los juicios malignos, con sus autoridades y con todos sus poderes, y también a Barbelo, al Dios Invisible y a los tres Dioses de triple poder, en la hora en que digan este Nombre en aquellos Lugares, todos ellos caerán unos sobre otros, serán disueltos y perecerán, y gritarán:
“¡Oh Luz de toda Luz, que llega a existir en la Luz Ilimitada, acuérdate también de nosotros y purifícanos!”».
Pero después de que Jesús terminó de decir estas palabras, todos sus discípulos clamaron y lloraron con un gran lamento, diciendo:
(Faltan cuatro páginas.)
EL QUINTO DOCUMENTO
(Título y ocho páginas faltantes)
[345a] la entregarán al fuego y la castigarán en él durante otros seis meses y ocho días. Después de esto, la llevarán por el Camino del Medio, y cada uno de los Gobernantes del Camino del Medio la castigará con sus propios castigos durante otros seis meses y ocho días. Después de esto, la llevarán ante la Virgen de la Luz, aquella que suele juzgar a los buenos y a los malos, para que la juzgue. Y cada vez que la Esfera dé una vuelta, ella suele entregarlos a sus Receptores, para que la arrojen a los eones de la Esfera.
Y los Ministros de la Esfera suelen sacarla hacia el agua que está debajo de la Esfera; y esta se convierte en un fuego hirviente que la consume hasta que la purifica por completo. Y suele venir Ialouham,
(Faltan ocho líneas)
el Receptor de Sabaoth, el Adamas, aquel que suele dar la copa del olvido a las almas, y trae una copa llena del agua del olvido y se la da al alma; y ella la bebe y olvida todo lugar, con todo Lugar al que fue; y la arrojan a un cuerpo en el que está destinada a pasar su tiempo, y en el cual sufrirá continuamente en su corazón. Este es el castigo del hombre que maldice.
Además, Mariham dijo: «Mi Señor Jesús, entonces, el hombre que calumnia continuamente, cuando salga de su cuerpo, ¿adónde irá o cuál será su castigo?».
Jesús dijo: «El hombre que calumnia continuamente, cuando se complete el tiempo que la Esfera le ha asignado para salir de su cuerpo, vienen tras él Abiout con Kharmon, los Receptores de Ariel, y sacan su alma del cuerpo. Pasan tres días con ella, enseñándole las criaturas del mundo.
[346a] Después de esto, la llevan a Amente, cerca de Ariel, y él la castiga con sus castigos durante once meses y veintiún días. Después, la llevan al Caos, cerca de Ialdabaoth, con sus cuarenta y nueve demonios, y cada uno de sus demonios sale contra ella durante otros once meses y veintiún días, azotándola con látigos de humo.
Después de esto, la llevan a los ríos de humo, con mares de fuego hirviente, y la castigan allí durante otros once meses y veintiún días. Después de esto, la llevan por el Camino del Medio, y cada uno de los Gobernantes del Camino del Medio la castiga con sus propios castigos durante otros once meses y veintiún días.
[346b] Después de esto, la llevan ante la Virgen de la Luz, aquella que suele juzgar a los justos y a los pecadores, para que la juzgue. Y cada vez que la Esfera da una vuelta, ella la entrega a sus Receptores, para que la arrojen a los eones de la Esfera.
Y los Ministros de la Esfera la sacan hacia el agua que está debajo de la Esfera, y esta se convierte en un humo hirviente que la penetra y la consume hasta que la purifica por completo.
E Ialouham, el Receptor de Sabaoth, el Adamas, trae la copa del olvido y se la da al alma; y ella la bebe y olvida todo lugar, con todo aquello y todo Lugar al que fue; y la entregan a un cuerpo destinado a pasar su tiempo en la opresión.
Este es el juicio del hombre que calumnia».
Mariham dijo: «¡Ay, ay de los pecadores!».
[347a] También Salomé respondió y dijo: «Mi Señor Jesús, un hombre asesino que no haya cometido ningún otro pecado aparte de matar, cuando salga de su cuerpo, ¿cuál será su castigo?».
Jesús respondió y dijo: «El hombre asesino que no haya cometido ningún otro pecado aparte de matar, cuando se complete el tiempo que la Esfera le ha asignado para salir de su cuerpo, vienen los Receptores de Ialdabaoth, sacan su alma del cuerpo y la atan por los pies detrás de un gran demonio con rostro de caballo. Este pasa tres días dando vueltas con ella por el mundo.
Después de esto, la llevan al Lugar del Frío, con nieve, y la castigan allí durante tres años y seis meses.
[347b] Después de esto, la llevan al Caos, cerca de Ialdabaoth, con sus cuarenta y nueve demonios, y sus demonios la azotan durante otros tres años y seis meses por cada demonio.
Después de esto, la llevan al Caos, cerca de Perséfone, y la castigan con sus castigos durante otros tres años y seis meses.
Después de esto, la llevan por el Camino del Medio, y cada uno de los Gobernantes del Camino del Medio la castiga con los castigos de sus respectivos Lugares durante otros tres años y seis meses.
Y después de esto, la llevan ante la Virgen de la Luz, aquella que suele juzgar a los justos y a los pecadores, para que la juzgue. Y cuando la Esfera da una vuelta, ella ordena que la arrojen a la Oscuridad exterior, hasta el momento en que retiren la Oscuridad del Medio; entonces será destruida y disuelta.
Este es el castigo del hombre asesino».
Petros dijo: «Mi Señor, que las mujeres dejen de preguntar, para que nosotros también podamos preguntar».
Jesús dijo a Mariham y a las mujeres: «Dejad el lugar para vuestros hermanos, los hombres, para que ellos también puedan preguntar».
Petros respondió y dijo: «Mi Señor, entonces, un hombre ladrón, un saqueador, cuyo pecado consiste continuamente en robar, cuando salga de su cuerpo, ¿cuál será su castigo?».
Jesús dijo: «El hombre de esta clase, cuando se complete el tiempo que la Esfera le ha asignado, vienen tras él los Receptores de Adonis, sacan su alma del cuerpo y pasan tres días dando vueltas con ella, enseñándole las criaturas del mundo.
Después de esto, la llevan a Amente, cerca de Ariel, para que él la castigue con sus castigos durante tres meses, ocho días y dos horas.
Después de esto, la llevan al Caos, cerca de Ialdabaoth, con sus cuarenta y nueve demonios, para que cada uno de sus demonios la castigue durante otros tres meses, ocho días y dos horas.
Después de esto, la llevan por el Camino del Medio, para que cada uno de los Gobernantes del Camino del Medio la castigue con su humo de oscuridad y con su fuego maligno durante otros tres meses, ocho días y dos horas.
Después de esto, la llevan ante la Virgen de la Luz, aquella que suele juzgar a los justos y a los pecadores, para que la juzgue.
Y cuando la Esfera da una vuelta, ella la entrega a sus Receptores, para que la arrojen a los eones de la Esfera; y los Ministros de la Esfera la llevan al agua que está debajo de la Esfera, para que esta se convierta
en humo hirviente y la consuma hasta que la purifique por completo.
Después de esto, viene Ialouham, el Receptor de Sabaoth, el Adamas, y trae la copa del olvido, y se la da al alma para que la beba; y ella la bebe y olvida todo, con todo Lugar al que fue; y la arrojan a un cuerpo lisiado, mutilado y ciego.
Este es el castigo del hombre ladrón».
Andreas preguntó: «Un hombre orgulloso y despreciador, cuando salga de su cuerpo, ¿qué harán con él?».
Jesús dijo: «A uno de este tipo, cuando su tiempo haya sido completado por la Esfera, suelen venir por él los Receptores de Ariel y toman su alma. Durante tres días van de un lugar a otro con ella por el mundo, enseñándole las criaturas del mundo. Después de esto, suelen llevarla abajo, a Amente, ante Ariel, para que la castigue con sus castigos durante veinte meses.
Después de esto, suelen llevarla al Caos, ante Ialdabaoth con sus cuarenta y nueve demonios, para que él la castigue con sus demonios, uno tras otro, durante otros veinte meses.
Después de esto, suelen llevarla por el camino del Medio, para que cada uno de los Gobernantes del camino del Medio la castigue durante otros veinte meses.
Y después de esto, suelen llevarla ante la Virgen de la Luz para que ella la juzgue. Y cuando la Esfera vuelva a girar, ella suele entregarla a sus Receptores, para que la arrojen a los Eones de la Esfera.
Y los Ministros de la Esfera suelen llevarla al agua que está debajo de la Esfera, para que esta se convierta en un humo hirviente que penetre en ella hasta purificarla.
Y suele venir Ialouham, el Receptor de Sabaoth, el Adamas, y trae la copa del olvido. Se la da al alma para que beba, y ella olvida todo, y también todos los lugares por los que pasó.
Y la arrojan a un cuerpo mudo y deforme, para que todos permanezcan despreciándolo. Este es el castigo del hombre orgulloso y despreciador».
Entonces dijo Tomás: «Un hombre que blasfema continuamente, ¿cuál es su castigo?».
Jesús dijo: «A uno de este tipo, cuando su tiempo haya sido completado por la Esfera, suelen venir por él los Receptores de Ialdabaoth y lo atan por la lengua a un gran demonio con rostro de caballo. Durante tres días van de un lugar a otro con él por el mundo y lo castigan.
Después de esto, suelen llevarlo al lugar del frío, con nieve, para castigarlo durante once años.
Después de esto, suelen llevarlo abajo, al Caos, junto a Ialdabaoth con sus cuarenta y nueve demonios, para que cada uno de los demonios lo castigue durante otros once años.
Después de esto, suelen llevarlo a la Oscuridad exterior, hasta el día en que juzguen al gran Gobernante de rostro de dragón que recorre la Oscuridad. Y aquella alma queda entumecida, se consume y se disuelve.
Este es el juicio del hombre que blasfema».
Entonces dijo Bartolomé: «Un hombre que se acuesta con un varón, ¿cuál es su castigo?».
Jesús dijo: «El hombre que se acuesta con un varón, y el hombre que se acueste con él, tendrán el mismo castigo que el hombre que blasfema.
Por tanto, cuando su tiempo haya sido completado por la Esfera, suelen venir por sus almas los Receptores de Ialdabaoth, para castigarlas con sus cuarenta y nueve demonios durante once años.
Después de esto, suelen llevarlas a ríos de humo, con mares de brea hirviente, llenos de demonios con rostro de cerdo. Estos penetran en ellas y las castigan en los ríos de humo durante otros once años.
Después de esto, suelen llevarlas a la Oscuridad exterior, hasta el día del juicio en que juzguen a la gran Oscuridad; entonces quedan disueltas y perecen».
Entonces dijo Tomás: «Hemos oído que hay algunos sobre la tierra que toman el esperma de los varones junto con la menstruación de la mujer, lo ponen en una mezcla de lentejas y se lo comen, mientras dicen: “Estamos creyendo en Esaú con Jacob”. ¿Es esto correcto o no?».
Pero Jesús se enojó con el mundo en aquel momento y dijo a Tomás:
«En verdad os digo que todo pecado y toda transgresión —este pecado los supera a todos—, a los de este tipo los llevarán inmediatamente a la Oscuridad exterior, y no volverán a arrojarlos a la Esfera.
Pero no serán consumidos ni destruidos en la Oscuridad exterior, el lugar donde no hay misericordia ni luz, sino donde están el llanto y el rechinar de dientes.
Y toda alma que lleven a la Oscuridad exterior no volverá a ser arrojada de nuevo a la Esfera, sino que perecerá y será disuelta».
Entonces preguntó Juan:
«Supongamos ahora que un hombre no ha cometido pecado, sino que se ha hecho continuamente bueno, pero no ha encontrado tus misterios que le permitan atravesar a los Gobernantes. Cuando salga de su cuerpo, ¿qué harán con él?».
Jesús dijo:
«Un hombre de este tipo, cuando su tiempo haya sido completado por la Esfera, suelen venir por su alma los Receptores de Bainkhoookh, que es uno de los Dioses de triple poder. Ellos toman su alma con alegría y regocijo, y durante tres días recorren con ella el mundo, enseñándole las criaturas del mundo con alegría y regocijo.
Después de esto, suelen llevarla abajo, a Amente, y enseñarle los lugares de castigo que están en Amente, pero no la castigan en ellos, sino que únicamente le enseñan estos lugares.
Y el vapor de la llama de los castigos suele tocarla solamente un poco.
Después de esto, la llevan por el camino del Medio y le enseñan los castigos de los caminos del Medio, mientras el vapor de la llama la toca un poco.
Y después de esto, la llevan ante la Virgen de la Luz, para que ella la juzgue ante el pequeño Sabaoth, el bueno, el que está en el Medio, hasta que la Esfera vuelva a girar, para que Zeus con Afrodita se presenten ante la Virgen de la Luz, y para que Cronos con Ares venga detrás de ella.
Entonces ella toma a aquella alma justa y la entrega a sus Receptores, y la arroja a los Eones de la Esfera.
Y los Ministros de la Esfera la llevan al agua que está debajo de la Esfera, para que esta se convierta en un humo hirviente que penetre en ella hasta purificarla por completo.
Y viene Ialouham, el Receptor de Sabaoth, el Adamas, aquel que da la copa del olvido a las almas.
Y trae el agua del olvido y se la da al alma, y ella olvida todo, y también todos los lugares por los que pasó.
Después viene un Receptor del pequeño Sabaoth, el bueno, el que está en el Medio. Este trae también una copa llena de entendimiento, sabiduría y vigilancia, y se la da al alma.
Entonces la arrojan a un cuerpo en el que no podrá dormir ni podrá olvidar, a causa de la copa de vigilancia que le dieron. Y esta vigilancia hará que su corazón lata continuamente, mientras busca los misterios de la Luz, hasta que los encuentre por mandato de la Virgen de la Luz y herede la Luz eterna».
Dijo Mariham: «Entonces, un hombre que haya cometido todo pecado y toda clase de iniquidad, y que no haya encontrado los misterios de la Luz, ¿está destinado a recibir todos sus castigos de una sola vez?».
Dijo Jesús: «Sí, está destinado a recibirlos. Y si los que cometió fueron tres, recibirá tres castigos.
Dijo Iohannes: «Entonces, un hombre que haya cometido todo pecado y toda clase de iniquidad, pero que al final haya encontrado los misterios de la Luz, ¿es posible que sea salvado?».
Dijo Jesús: «Este hombre, que cometió todo pecado y toda clase de iniquidad, pero encontró los misterios de la Luz, los practicó, los completó y no dejó de hacerlo ni volvió a pecar, heredará el Tesoro de la Luz».
Dijo Jesús a sus discípulos: «Si la Esfera llegara a girar y Kronos con Ares vinieran detrás de la Virgen de la Luz, mientras Zeus con Afrodita vinieran delante de la Virgen, permaneciendo en sus propios eones, ellos suelen apartar los velos de la Virgen; ella suele alegrarse en aquella hora, al ver delante de ella estas dos estrellas de luz.
»Y toda alma que ella arroje al ciclo de los eones de la Esfera en aquella hora, para que salgan al mundo, se volverán justas y buenas, y encontrarán los misterios de la Luz en ese momento. (O, si no, ella las enviará en otra ocasión, para que encuentren los misterios de la Luz).
»Pero si Ares con Kronos vienen delante de la Virgen, mientras Zeus con Afrodita están detrás de ella, sin que ella los vea, toda alma que ella arroje a las criaturas de la Esfera en aquella hora se volverá malvada e iracunda, y no encontrará los misterios de la Luz».
Mientras Jesús decía estas cosas a sus discípulos en el Medio de Amente, los discípulos gritaron y lloraron:
«¡Ay, ay de los hombres pecadores, sobre quienes pesa el descuido y el olvido de los Gobernantes, hasta que salgan del cuerpo y estos castigos los lleven consigo! ¡Ten piedad de nosotros, ten piedad de nosotros, Hijo de aquel que es santo, y compadécete de nosotros, para que seamos salvados de estos castigos y de estos juicios que están preparados para los pecadores! De otro modo, nosotros también hemos pecado, Señor nuestro y nuestra Luz…».
[Se dejan siete líneas en blanco]
Salieron de tres en tres hacia las cuatro regiones del cielo; predicaron el evangelio del Reino en todo el mundo, mientras el Cristo obraba con ellos mediante la palabra de fortalecimiento, y mediante las señales y milagros que los acompañaban.
Y así conocieron el reino de Dios en toda la tierra y en todo el mundo de Israel, como testimonio para todas las naciones, las que existen desde los lugares donde sale el sol hasta el lugar donde se pone.
[Dos líneas de ornamentación, dos líneas borradas y otras dos líneas de ornamentación.]
Fin del libro
